Cada verano se repiten los mismos problemas en el sistema sanitario público. La reducción de personal, derivada de la llegada de las vacaciones, genera problemas de funcionamiento que repercuten en los usuarios que se ven obligados a acudir a las consultas de Atención Primaria y Hospitalarias. La situación actual sitúa a los jiennenses ante un escenario que requiere la máxima altura de miras por parte de todos los sectores implicados. El incremento de los tiempos de espera, la alta ocupación de camas en momentos puntuales y el cansancio acumulado de las plantillas sanitarias no deben convertirse en un motivo de confrontación política estéril, sino en una oportunidad urgente para el consenso y la reconstrucción del modelo. Es indudable que el Servicio Andaluz de Salud se enfrenta a desafíos mayúsculos, agravados por un déficit histórico de profesionales médicos y de enfermería en toda España. Sin embargo, para solucionar problemas tan complejos como el colapso de las Urgencias del Hospital Universitario de Jaén o la saturación de los centros comarcales, se hace indispensable flexibilizar la gestión. Atender las demandas de los colectivos profesionales y sindicatos, que solicitan una mayor estabilidad laboral para frenar la marcha de especialistas de la provincia, es un paso constructivo que la Administración debe valorar con empatía y realismo presupuestario. Optimizar la disponibilidad de camas y dotar a las plantillas de los refuerzos necesarios no debe verse como un gasto, sino como una inversión esencial en la paz social y el bienestar de los jiennenses. El comportamiento de la ciudadanía es ejemplar.