La subida de los carburantes

    23 jun 2022 / 17:21 H.
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    El Gobierno aplicó medidas en las gasolineras para paliar el incremento de los precios y, aunque hubo contención en las primeras semanas, lo cierto es que la situación resulta insostenible para miles de familias cuya economía doméstica depende de los carburantes. Los agricultores y los transportistas son los más perjudicados. Preparan nuevas movilizaciones, con más fuerza y contundencia que las anteriores, en las próximas semanas. Los supermercados tiemblan ante la que se avecinan. La cadena alimentaria, que es la que suele pagar las consecuencias de todos los problemas, advierte de que no está preparada para un nuevo parón. Son muchas las empresas que soportan a duras penas una coyuntura económica y geopolítica sin precedentes y se ven abocadas a echar el cierre. Es el otro lado de la balanza. Unos necesitan presionar para comer y otros no se pueden permitir el lujo de recibir más presiones en forma de paralización de la actividad. Lo que está claro es que llenar el depósito de cualquier vehículo a más de dos euros el litro es algo que no se puede mantener más en el tiempo, no sólo por el desembolso que eso supone en una casa, sino por el incremento que conlleva en los precios de cualquier otro producto. Está todo más caro, desde la fruta hasta la carne o el pescado, una subida exponencial que afecta directamente al consumidor y a las familias que, aunque tienen sueldos mensuales, les cuesta llegar a final de mes. La otra cara de la pobreza, aquella que invierte más en pagar facturas de la luz, el agua y la vivienda que en algo tan básico como es la alimentación, una necesidad a la que no pueden hacer frente cuando el dinero está gastado en las prioridades del siglo XXI.



    Editorial