Los presupuestos públicos de cualquier Administración representan compromisos políticos, prioridades de gobierno y, sobre todo, expectativas para miles de ciudadanos que aguardan respuestas a necesidades históricas. El proyecto de cuentas de la Junta de Andalucía para 2027 merece una lectura que combine el reconocimiento de los avances con la exigencia de resultados. Jaén recibe una asignación de 366,71 millones de euros, un 0,2% más que en el ejercicio anterior, una cantidad que permite identificar intervenciones repartidas por buena parte del territorio, aunque obliga a preguntarse si los recursos anunciados llegarán finalmente a donde más necesitan los jiennenses.
Hay un aspecto positivo que conviene subrayar. Se trata de la provincialización de las inversiones. Que las cuentas autonómicas detallen las cantidades destinadas a municipios y proyectos concretos supone un ejercicio de transparencia y permite conocer cuáles son las prioridades de la Administración. La provincia reclama inversiones identificables, compromisos cuantificados y calendarios que faciliten el seguimiento de cada trabajo. En ese sentido, resulta relevante la apuesta por infraestructuras sanitarias, educativas, judiciales y viarias, así como por la depuración de aguas, la modernización de regadíos o el impulso industrial. También merecen atención los recursos para la Universidad de Jaén, el tranvía de la capital y la Autovía del Olivar, aunque el ciudadano pueda tener la sensación de que todo es más de lo mismo. Sin embargo, el verdadero examen de unas cuentas públicas no se encuentra en las cantidades que aparecen impresas en el documento, sino en su grado de cumplimiento. Jaén conoce bien la distancia que existe entre un anuncio y una obra terminada. La experiencia obliga a mantener cierta cautela. La Junta tiene ante sí la responsabilidad de convertir sus previsiones en resultados. Estar en el mapa presupuestario con nombres, proyectos y cantidades es un avance, pero hacen falta más que buenas intenciones sobre el papel.