Hay ciudadanos que esperan a que se celebren debates entre los candidatos que se presentan a unas elecciones para decidir su voto “in extremis”. Son aquellos que, aún teniendo el ideario claro, eligen más a la persona que a las siglas a las que representa, por lo que es importante que los medios de comunicación organicen encuentros de este tipo bien equilibrados, con los tiempos marcados, los bloques claros y con una equidistancia en las formas y en el fondo. En lo concerniente a la cita del próximo 17 de mayo, está claro que en la exposición pública tiene más que perder quien está al mando del timón, lo que explica que Juanma Moreno haya aceptado solamente dos choques televisivos antes de la convocatoria electoral. Está comprobado que es el favorito en las encuestas y, en este sentido, los aspirantes a la Presidencia de la Junta de Andalucía que están ahora mismo en la exposición hacen piña para intentar sacar al actual presidente de su zona de confort. No hay más que ver cómo son sus paseos en ferias, romerías e, incluso, por las calles de cualquier provincia, incluidas las que menos inversiones reciben. Él es el que más se juega y, en este sentido, la izquierda sale de los debates mejor que entra, porque el ataque derivado de las listas de espera de servicios esenciales como la sanidad o la dependencia se convierte en el flanco perfecto para desgastar a quien va mejor en las encuestas. Lo que sí trasciende es que ninguno supo aprovechar sus equilibrados minutos de gloria para hacer prevalecer el interés general del ciudadano por encima del político. Quedan todavía unas cuantas jornadas para cambiar de estrategia y sorprender a los andaluces.