Un nuevo mínimo marcan los datos de desempleo en la provincia, una buena noticia en un momento del año en el que la tendencia, tradicionalmente, era al alza. Son 500 personas menos las que dejaron de estar inscritas en las listas del paro en el mes de mayo, 4.196 por debajo de la misma fecha de 2025. Sin embargo, queda mucha tarea por delante en determinadas franjas de edad que tienen problemas para acceder a un puesto de trabajo y, sobre todo, en la población femenina, donde la tasa se dispara hasta el 66,6%. Tiran del carro los servicios, la agricultura, la industria y la construcción y, además, la provincia suma 142 cotizantes. Hay dinamismo en el mercado, pero falta que todos estos avances, que se sostienen en el tiempo en los últimos meses, queden asentados sobre una estructura productiva sólida integrada por sectores capaces de generar empleo estable, duradero y de calidad. Los empresarios están convencidos de que el incremento continuado de los costes laborales y operativos, la incertidumbre regulatoria o las dificultades que implican los procesos de crecimiento y transformación digital contribuyen a aumentar la vulnerabilidad de las pequeñas y medianas empresas en un entorno económico cada vez más complejo. En este sentido, urgen medidas orientadas a apoyar y reforzar la competitividad del tejido empresarial, fundamental también para fijar a la población al territorio en una provincia eminentemente rural. Las dudas que ofrece el escenario internacional no pueden suponer un freno a las inversiones que necesita la tierra del mar de olivos para generar nuevas oportunidades de crecimiento, atraer propuestas y reducir la brecha territorial.