Escolarización con garantías
La baja natalidad de los últimos años en la provincia determina el mapa de escolarización en la provincia, una realidad ante la que hay que adaptarse y rediseñar los recursos en función del claro descenso en la demanda de plazas en los centros docentes. La radiografía de cara al nuevo curso para los alumnos de tres años, los que se estrenan por primera vez en su vida en las aulas, deja sobra la mesa interpretaciones mucho más allá del simple análisis de que las familias tengan menos hijos. En lo que concierne a la capital, los colegios concertados tienen listas de espera, mientras que en los públicos, hay más pupitres que escolares. Pero esa es también una reflexión muy resumida de la realidad y, por tanto, poco objetiva. Es preciso fijarse también en los barrios, más allá del hecho de si el centro depende o no de la Administración porque hay colegios públicos que se encuentran en barrios como el Bulevar, de expansión, en los que también supera la demanda a la oferta.
La clave en este asunto está en que, pese a la merma en “la clientela”, desde la Junta se apueste por mantener los mismos recursos para que una disminución de alumnado no lleve aparejada una merma en la calidad de la enseñanza. Al contrario. Sería deseable no solo no perder, sino ser capaces de impulsar y reforzar los medios tanto humanos como materiales para garantizar ese derecho por encima de veleidades como la tasa de natalidad. Con todo, el proceso de escolarización todavía está abierto y es de esperar que, con diálogo y flexibilidad todo pueda encajarse, tanto las prioridades de la Administración educativa como las preferencias de las familias que se han decantado por un determinado centro para el estreno de su hijo en el mundo escolar.