El deseado impulso a la A-32
El ministro de Fomento se comprometió, en julio, a que en el mes de agosto se verían máquinas en tres tramos de la ansiada A-32 en la provincia jiennense. De la Serna ha cumplido su palabra y, tal y como se pudo constatar en el reportaje publicado ayer por este periódico, efectivamente las obras están en marcha. En concreto, en los tramos de Úbeda-Torreperogil, Torreperogil-Villacarrillo y Villacarrillo-Villanueva del Arzobispo. En los dos últimos, los trabajos comenzaron el pasado mes de agosto y, concretamente, el segundo hace tan solo unos días. No es de extrañar que para quienes realizan habitualmente ese trayecto genere ilusión el ver que la intervención cobra impulso. No deben olvidarse los lustros de retrasos acumulados en la ejecución del proyecto y los continuos plazos fijados que se han incumplido de manera sistemática, además de su paralización y el que, por tanto, dejara de considerarse una prioridad. La A-32 ha sido protagonista del debate político por los principales partidos e, incluso, es el objeto de un movimiento ciudadano que, a través de acciones de protesta, exige que se lleve a cabo su ejecución con la mayor celeridad posible. Debe tenerse en cuenta que aún hay otros tres tramos en proyecto, los comprendidos entre Villanueva y Arroyo del Ojanco, Arroyo y Puente de Génave y Puente de Génave con el límite de la provincia de Albacete. Ojalá también pudieran verse máquinas en ellos, para lo que tan solo harían falta dos tipos de compromisos: político, para convertirlo en una prioridad, e inversor, que permita convertir en realidades tangibles lo que por ahora solo aparece sobre el papel. La provincia de Jaén lo necesita y, por supuesto, lo merece.