Santana Motors sigue el camino del crecimiento con la presentación del Cajal, el segundo modelo de la nueva etapa de la histórica marca de Linares, con el que refuerza su apuesta por el segmento de los todoterrenos tradicionales. El Parque Científico Tecnológico vuelve a encender sus motores de esperanza con la mirada puesta en el símbolo indiscutible del resurgimiento industrial y económico de una comarca que se resiste a quedar en el olvido. La noticia representa, sin lugar a dudas, una inyección directa de autoestima socioeconómica para toda la provincia. Las instalaciones de la mítica factoría, actualmente inmersas en un ambicioso proceso de remodelación, vuelven a posicionarse como un núcleo de atracción de inversiones, riqueza y empleo cualificado. Después de años de dura reconversión y promesas diluidas, ver cómo el talento local se alía con gigantes internacionales para ensamblar un coche de proyección europea demuestra que Jaén mantiene intacta su histórica vocación industrial. El nuevo modelo abre la puerta hacia una progresiva localización de la fabricación que revitalizará la cadena de proveedores provinciales. El Cajal está concebido como un vehículo orientado al uso fuera del asfalto, gracias a una arquitectura basada en un chasis de largueros y traviesas, tracción total conectable, caja reductora y tres bloqueos de diferencial. De esta forma, no sólo honra la memoria de un científico brillante, sino que también activa la fórmula perfecta para fijar la población al territorio, devolviendo el orgullo de pertenencia a las familias linarenses y abriendo horizontes de prosperidad para las próximas generaciones de jiennenses. Es importante que haya continuidad.