La campaña de las elecciones autonómicas del próximo domingo encara su recta final con incógnitas que sólo podrán desvelar los propios ciudadanos, llamados a ejercer con su voto la mayor expresión democrática que existe en España. Las encuestas coinciden en dar por ganador al Partido Popular en Andalucía, que es el que gobierna en los dos últimos mandatos, pero la duda está, en este momento, en si será capaz de mantener la mayoría absoluta que obtuvo en 2022, después de haber gobernado durante su primera legislatura apoyado en Ciudadanos. También está en el aire el comportamiento de las coaliciones de izquierda, con una confluencia que puede ayudar al principal partido de la oposición en posibles alianzas posteriores. Los días previos a la cita con las urnas son de extrema importancia y, en este sentido, los candidatos a presidir la Junta están obligados a medir sus palabras para no herir sensibilidades, porque todo puede cambiar en lo que dura un suspiro. La situación general es de optimismo, con mejores pronósticos que en otras comunidades en las que el Partido Popular también ganó las elecciones autonómicas, pero no hay que olvidar que, en la actualidad, existen frentes abiertos que antes no existían, como el deterioro de la sanidad pública o la tendencia hacia un cambio de modelo productivo. Los ciudadanos esperan de los partidos políticos soluciones a sus problemas y, lejos del ruido que en los últimos días ensordece, aspiran a elegir a aquellos representantes que sean capaces de dar respuesta a sus aspiraciones y necesidades. En los indecisos y en la participación está la respuesta a todas las incógnitas que, a cuatro días de la convocatoria electoral, siguen sobre la mesa.