Diplomacia frente a aranceles

    09 oct 2019 / 08:56 H.

    El Gobierno y las comunidades autónomas toman una posición conjunta ante lo que se avecina. Los aranceles que plantea imponer en breve el presidente de Estados Unidos a una serie de productos españoles, entre ellos el aceite de oliva y el vino, dentro de una guerra comercial que se abre en virtud del agravio que suponen las ayudas a Airbus concedidas en la Unión Europea y que penalizan, según los propios organismos de comercio, la libre competencia con Boeing. De momento, aunque aún existe margen de acción diplomática, sobre el papel a partir de este 18 de octubre se gravará con nuevos aranceles el aceite de oliva en lo que supone un hachazo sin paliativos al comercio de nuestras empresas y cooperativas. Un aumento de costes que haría a nuestros productos mucho menos competitivos y, además, daría una ventaja comercial tremenda a nuestros vecinos italianos.

    En este sentido desde el Gobierno se articula una respuesta, al margen de las acciones diplomáticas europeas que deben ser beligerantes, para proteger nuestro producto. Entre ellas que se active el almacenamiento privado, compensaciones y, muy relevante, y promoción y financiación para buscar nuevos mercados dadas las circunstancias. Estas medidas se aplicarán, se entiende, una vez que la política de hechos consumados esté en marcha, aunque aún queda un pequeño margen para apretar a su vez al mercado estadounidense. Con este margen, sin embargo, no cuentan unos productores que se sitúan en el peor de los escenarios posibles. Están escaldados y después de unos meses con unos precios por lo suelos, este contexto internacional desestabiliza sus cálculos y cuentas de resultados. Primeros caídos por la guerra.