Desastre natural irreparable
El incendio declarado el jueves en el corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas tiene en vilo a toda la provincia. Se trata de uno de los emblemas de la riqueza natural y paisajística de la que puede presumir Jaén y uno de los lugares más visitados por turistas de todo el mundo, que encuentran en este espacio la tranquilidad soñada. Ardió el entorno del Yelmo y el fuego estremeció a quienes conocen tan bello paraje, además de alterar las vacaciones de centenares de campistas alojados en unas instalaciones únicas. Andalucía está en riesgo desde el 1 de junio y hasta el próximo 15 de octubre. La falta de precipitaciones durante el invierno y el calor son un cóctel perfecto para avivar las llamas. Sin embargo, en ocasiones es la mano humana la que provoca desastres que son prácticamente irreparables por mucho tiempo que pase.
El Plan Infoca, que trabaja sin descanso en la Sierra de Segura, cuenta este verano con 4.400 profesionales, 115 vehículos pesados —98 autobombas y 17 nodrizas—, 8 Unidades Móviles de Meteorología y 39 medios aéreos. Toda la ayuda es poca cuando se desatan tragedias naturales como las registradas en los últimos días. Los jiennenses ya vivieron en anteriores periodos estivales el revuelo que suponen los incendios forestales, que convierten en muerte y desolación lo que hasta ese momento rebosaba vida. Preservar nuestra riqueza natural es tarea de todos y toda precaución es poca para protegerla. En una tierra rica en espacios protegidos, con rincones repartidos por toda la geografía de incalculable valor, la persecución de quienes provocan las llamas es fundamental y, sobre todo, que las negligencias no queden impunes y sean perseguidas.