El transporte urbano no admite más incertidumbres. La amenaza de una huelga de los trabajadores de Alsa durante la Feria de San Lucas coloca a Jaén ante un escenario que nadie desea y que exige responsabilidad por parte de todos los implicados. La negociación del convenio colectivo lleva nueve meses abierta. La plantilla reclama una propuesta que considere suficiente para avanzar en sus reivindicaciones laborales y la empresa defiende sus propios intereses en una negociación que corresponde resolver a las partes. El Ayuntamiento, como responsable último de que la ciudad disponga de un servicio público adecuado, no puede permanecer al margen. Hay una cuestión que debe quedar fuera de toda discusión: Jaén necesita un transporte que funcione y unos trabajadores cuyas condiciones de trabajo sean dignas. Una cosa no puede conseguirse a costa de la otra. La calidad de un servicio público depende también de quienes lo prestan cada día. La Administración local debe ejercer su capacidad de mediación con determinación, aunque la responsabilidad recae ahora sobre la mesa de negociación. Una huelga puede ser un derecho legítimo de los trabajadores, pero evitarla mediante un acuerdo satisfactorio para las partes sería la mejor noticia para la capital. La Feria de San Lucas no puede convertirse en el escenario de un conflicto que lleva demasiado tiempo abierto. El autobús urbano es una prestación esencial para la ciudad y su normal funcionamiento debe estar por encima de cualquier bloqueo negociador. Hay tiempo para el acuerdo. Lo que hace falta ahora es voluntad para alcanzarlo y que no pase como lo ocurrido, recientemente, con el transporte escolar, que llega tarde.