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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

ZP y M&C

22-05-2026 / 08:25

Y cuando nadie lo esperaba, el juez y Zapatero vuelven a hacerlo. Cuando Andalucía ardía en azul y en Jaén sólo quedaba recoger los restos, va el expresidente y se sacrifica. Investigado. Héroe involuntario. Quizá archivado, o absuelto, quién sabe. En cualquier caso, cortina de humo perfecta. El otro día me decía un amigo, adversario, que lo mejor que les podía pasar es que mantuviésemos a los mismos candidatos. Así, para siempre. Y es que quizá este es un claro caso de eso que ahora llaman lawfare, y los jueces se han puesto de acuerdo para que, con el sacrificio de ZP, nos olvidemos de nuestro problema: Nuestros cuadros y candidatos, nuestra falta de conexión con los vecinos. Y así, Zapatero ha logrado lo que no han hecho unas cuantas ruedas de prensa valorando los resultados. Cuando todo parecía cómico, viene el expresidente y aparta del foco una derrota histórica. Otra. Ya no hablamos de por qué el PP es el partido hegemónico en Andalucía, ni en Jaén, nuestra baldosa. De por qué algunos nos fuimos, o nos echaron, sin haber conocido la derrota en ninguna de las elecciones, y de por qué otros se quedaron para enseñarnos a perder. Esa es la gran lección. Esa, y no mirarnos al espejo. Lo del 17 de mayo no fue un tropiezo, es el grito de una provincia y su ciudadanía ante un problema que es serio y grave: de proyecto, de organización y, sí, de nombres. De nombres y de hombres.

Porque son hombres los que mandan, y lo hacen de una forma muy masculina. Apartan a todo el que brilla más que ellos. Yo lo sé y lo sabemos todos. Lo dicen en todas las agrupaciones: ¿dónde están Felipe y Laura, por ejemplo? Gente solvente, conocida, respetada. Os lo diré yo: en sus trabajos. Como también lo estamos todos aquellos que, por decir algo nuevo, diferente, pasamos lo que pasamos. Y, mientras tanto, las gentes del silencio, sibilinos, al sol que más calienta. Al son de lo que les mandan. Confío y quiero confiar en Zapatero, pero él no es el problema de Jaén. Ni el de Linares. Ni el de Andalucía. El problema es otro. Mi partido no es el que respira aliviado. Es el que analiza, el que debate, el que toma decisiones, el que construye, el que proyecta. Y todo eso de la mano de nuestros vecinos, de nuestras vecinas. El que rara vez, muy rara vez, o nunca, brinda con Moët & Chandon, pero siempre tiene preparada la maleta con la ropa de invierno y de verano, para irse, si es preciso.

DANIEL CAMPOS LÓPEZ / LINARES

La Noche en Blanco de Jaén

La Noche en Blanco se ha convertido en todo un referente cultural en la capital del Santo Reino. Así lo atestigua el gran número de asistentes a las más de 85 actividades programadas el pasado viernes 15 de mayo, entre las que se incluyeron visitas guiadas, conciertos, rutas patrimoniales, exposiciones, teatro y danza. Una jornada nocturna en la que se pudo contemplar y disfrutar de la enorme riqueza monumental que salvaguarda y custodia la capital. Algunos de los enclaves escogidos fueron los dos refugios antiaéreos; los templos de la Basílica Menor de San Ildefonso y de Santa María Magdalena; el convento de Santa Teresa de Jesús o la imponente Catedral de la Asunción. También se pudieron visitar la Plaza de los Caños, el Centro Cultural de los Baños Árabes, la Escuela de Arte y Superior de Diseño José Nogué, el Arco de San Lorenzo o el Palacio de la Diputación de Jaén. Todo ello fue posible gracias a la organización y coordinación de la Universidad de Jaén (UJA), el Ayuntamiento de Jaén, la Diputación Provincial y la Junta de Andalucía. Una cita en la que todas las instituciones han remado en la misma dirección y con un mismo objetivo: poner en valor cada rincón del casco antiguo jiennense. Sin duda, un reclamo no solo para los propios jiennenses, sino también para todos los municipios del área metropolitana de Jaén y, cómo no, un atractivo para los turistas que se acercan hasta nuestra tierra. ¿Quién dijo que en la provincia de Jaén no hay de nada? La Noche en Blanco demuestra todo lo contrario.

JUAN LIÉBANA / Jaén

Togas y naftalina

La Audiencia Nacional ha suspendido —previa petición de Ayuso, ¡cómo no!— cautelarmente la declaración de la Real Casa de Correos como Lugar de Memoria Democrática, pese a que allí estuvo la Dirección General de Seguridad franquista, donde se practicaron asesinatos —Tomás Centeno, Ruano y tantos otros—, torturas y detenciones políticas. El argumento del auto roza la parodia: colocar una placa podría causar un “perjuicio irreversible” a la reputación institucional de la Comunidad de Madrid. Como si la historia fuese un grafiti y no un hecho documentado. ¿Qué daño irreversible causa un trozo de metal que se puede desatornillar en cinco minutos si un juez cambia de idea? Resulta enternecedor ver a ciertos jueces preocupados por la sensibilidad de un edificio, pero no por la memoria de quienes pasaron por sus sótanos o salieron con los pies por delante. Debe de ser que las víctimas molestan más que sus verdugos. En España, al parecer, recordar la dictadura daña la convivencia; blanquearla, en cambio, es moderación institucional. La derecha política, judicial y mediática lleva años intentando convertir la memoria histórica en un problema de estética. Cambian la toga por la nostalgia y lo llaman neutralidad; la toga por el sesgo ideológico y ya ni lo tapan

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / MADRID

Seducidos

Es habitual leer, ver y escuchar la seducción que ejercen las redes sociales. Comentarios, imágenes y vídeos de toda índole sumergen a millones de personas en el mundo de las pantallas. A ello se une la infinidad de juegos para móviles, convertidos en una forma constante de entretenimiento y distracción. Sin embargo, hay otro mundo del que apenas se habla y que también seduce al ser humano: la naturaleza. Bosques, flores y montañas conforman paisajes de calma y serenidad. Frente al mar, el lento oleaje invita a aquietar el espíritu agitado de la vida moderna. Contemplar un amanecer o un ocaso en este mundo olvidado por las redes sociales podría ser un buen remedio para las crecientes patologías de la salud mental. Y no solo la naturaleza: también el arte forma parte de esta seducción. Leer un buen libro, escuchar música, o detenerse ante una pintura o una escultura son formas de resistir el vértigo del presente. La seducción, innata en nuestra naturaleza, puede orientarse según nuestras elecciones. No todo son pantallas: existen entornos y creaciones humanas que invitan a una relación más pausada y profunda que la que impone el protagonismo del móvil. La historia demuestra que el ser humano aprende de sus errores. ¿Sabremos hacerlo también con el uso —y abuso— del móvil?

PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA