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Votante busca partido político

13-10-2026 / 08:43

De las enseñanzas recibidas de mi abuelo solo hay una que no compartía con él, y que reconozco era más el fruto de su deseo de protección hacia mí que de su interna convicción. Se trata de su consejo de alejarme de la política, lo cual no resultaba acorde para un hombre de palabra, de corazón noble y de valentía probada. Hoy quizás tendría la osadía de rebatirle, por lo que aún queda en mí de rebeldía, para convencerle de que es imprescindible buscar a los mejores hombres y mujeres para ejercerla por cuánto nos jugamos en ella. Si esos hombres y mujeres no aceptan el compromiso de complicarse la vida en ese tablero de traiciones, de engaños, de intereses opacos, que es tantas veces la política, llegamos a esta situación sin salida que hoy quiere reflejar el título de mi carta, el mismo que ya escribí tiempo atrás. ¿Dónde buscar una papeleta que lleve impreso los nombres de personas que sientan dolor por lo humano, que pierdan el sueño cuando de mejorar la vida de las gentes se trata, que conciban su participación como un servicio en el que gastarán una parte de sus vidas? No los encontramos por mucho que estemos ávidos y necesitados de que aparezcan. Estos hombres y mujeres, si aparecieran, se les reconocería desde lejos porque no habría insulto en sus bocas, de ellas saldría algún reconocimiento para sus adversarios, conocedores de que una parte de la verdad está en el otro, considerarían el tiempo de servir como un tesoro, porque es muy alta la responsabilidad que se les ha encomendado; estos hombres y mujeres no utilizarían el lenguaje para engaño y para sumar adeptos, sino para conectar con la necesidad que grita ¿dónde están?, ¿en qué papeleta? ¡Queridos jóvenes que pasáis frío en las tiendas de Sol con el corazón en lucha, abrid los ojos! No os doy el consejo de mi abuelo, antes, al contrario, os animo a permanecer el tiempo que haga falta, pero sí os manifiesto mi deseo de que seáis sagaces en vuestro discernimiento de los acontecimientos que habéis sido capaces de propiciar.

En todo este tiempo, ni a unos ni a otros les importó que los jóvenes compartiesen piso cumplidos los treinta años, que sus sueldos fuesen indignos para su esfuerzo, que las leyes no modificadas a su tiempo fuesen el sustrato para futuros desahucios. He de decir, con dolor, que tampoco esto movilizó a los sindicatos. Vosotros les habéis tenido que dar la convocatoria de una huelga general y recordarles qué precaria ha llegado a ser vuestra vida. Con este panorama, mirad con lupa quiénes son los buitres. No se trata de mirar a la derecha o a la izquierda, sino más bien de conocer quiénes son vuestros aliados fieles en la lucha porque se duelen con vuestros intereses, y serían capaces de pasar frío con vosotros, hasta que haga falta. Seguimos buscando partido a quién votar y esa papeleta que desea ser impresa con los nombres de hombres y mujeres confiables y buscadores del bien común sigue sin aparecer. ¡Ojalá un día la encontremos!

HERMINIA NAVARRO CABRERA