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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Trump, fatal tú

06-05-2026 / 09:01

Alemania lo está haciendo fatal, tiene problemas de inmigración, energéticos, tiene problemas de todo tipo”. Es el más clásico: ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio. Como cuando también acaba de afirmar que “Italia no ha ayudado en absoluto y España ha sido horrible”, mientras que ese nuevo Atila ensangrienta y pone en peligro el mundo entero, perdiendo cada día más el apoyo hasta de quienes el votaron. ¡Basta ya!

MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA

El mes de mayo y la Virgen María

Mayo es el mes en el que por excelencia se muestra el esplendor y la exuberancia de la primavera y es ello, tal vez, por lo que de manera particular está dedicado a la Virgen María; todo tipo de devociones marianas populares se muestran en estos días: rosario de la aurora, romerías, visitas a las ermitas, novenas... Y es que la Virgen se lo merece.

Hemos vivido el tiempo de Navidad y también el tiempo de Pasión: en el primero contemplábamos los belenes en los que María ocupaba un lugar privilegiado, en muchos casos con el niño en su regazo; en la pasión admirábamos los pasos de Cristo doliente, generalmente seguidos de una Virgen dolorosa. Ella siempre fiel tras la figura de Jesús en los momentos de alegre fervor y en los momentos de mayor dolor y sufrimiento.

Y esta es la vivencia ejemplar de la siempre Virgen: su fidelidad, su ejemplar fidelidad, su adhesión firme y constante a la voluntad de Dios. Momentos los del nacimiento y de la Pasión de su divino hijo en los que el gozo y el dolor se hacen patentes y significativos, y que María vivió con singular y modélica devoción y perfección.

Esa fidelidad, lealtad y observancia de la fe que uno debe a otro, y esa puntualidad y exactitud en la ejecución de un deber u obligación son muestras de la enseñanza que María nos ha transmitido para que también nosotros, con la gracia de Dios, las llevemos a cabo en nuestro peregrinar por esta tierra, la misma que ella pisó, camino del fin sobrenatural que Dios le había mostrado; de igual manera que a cada uno de nosotros, a cada hombre y a cada mujer, nos ha ayudado a descubrir con clara visibilidad nuestro ideal de santidad.

JUAN ANTONIO NARVÁEZ / ÚBEDA

Patriotas de conveniencia y genuflexión

Ver al Partido Popular (PP) justificar el secuestro de un casco azul español por parte de Israel es un espectáculo de servilismo digno de estudio y una renuncia explícita a la dignidad nacional. Calificar la retención violenta de nuestro militar como una nadería —“he estado en controles de tráfico que han durado más”— no es una simplificación; es un desprecio a la integridad de nuestras Fuerzas Armadas. Estos son los gestores del monopolio del patriotismo, siempre firmes... pero cuidando de no incomodar al poderoso de turno. Son patriotas de banderitas, de los que se cuadran ante el himno, pero claudican ante la geopolítica del matón. Vox, por su parte, guarda un silencio sepulcral, confirmando que su soberanismo es selectivo: ruge contra el vulnerable, pero calla ante el poderoso.

Esta derecha parece añorar la obediencia ciega que ya nos arrastró al lodazal de Irak, anteponiendo el papel de vasallo entusiasta a la defensa del derecho internacional. Para estos supuestos guardianes de la nación, la soberanía española es una nota al pie de página que se borra si incomoda al aliado preferencial. Lo verdaderamente alarmante es la seguridad de que, de gobernar, no dudarían ni un segundo: estaríamos en guerra. Es una sumisión genética: prefieren actuar como subordinados diligentes antes que defensores de una legalidad que, a su juicio, es un detalle opcional. Bajo la bota del poderoso, siempre; junto a los suyos, solo si el guion lo permite.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS

Silencio sobre la Maratón de Madrid

Aunque se ha intentado ocultar criminalmente (porque ese silencio fomenta más muertes) son ya dos los muertos conocidos, de 40 y 20 años, en la reciente Maratón de Madrid, a los hay que sumar los fallecidos en entrenamientos antes y los muertos futuros, no pocos aquí anónimos, por venir de otros países. A esos muertos hay que añadir los millones, de Madrid o visitantes, a los que se les robó su derecho constitucional a desplazarse en esos días por Madrid.

DIEGO MAS

Un atentado muy dudoso

Muy raro es que un terrorista tan armado no fuera descubierto y reducido antes; que sólo pudiera herir quizá (¿hay pruebas?) a un policía; que eso anulara un banquete con periodistas y sirviera a Trump para denunciar a los demócratas, porque “su discurso de odio es muy peligroso”, justificando también construir su propio salón-refugio en la Casa Blanca y protestar de que “vivimos en un mundo loco”, justificando así sus propias super locuras, etc.

DAVID SÁNCHEZ ÁLVAREZ

¿Ya estamos en campaña?

Sabemos que todo es política, pero tenemos a sus profesionales tan hasta en la sopa, que ni siquiera me había dado cuenta de que ya estamos en campaña. Qué palabra, de esas que te suenan raras de tanto repetirla. No hay rareza cuando hay campaña los 365 días —o 366— del año.

MANUEL JESÚS FERNÁNDEZ

Un mundo de pícaros

El siglo XXI, tan moderno y tecnológico, ha perfeccionado el arte de la mentira. Ahora se miente con más sutileza, con filtros y algoritmos. Se fabrican guerras a base de falsedades bien editadas y se difunden por redes sociales que, lejos de acercarnos, nos enredan en un laberinto de bulos que generan confusión, ira y entretenimiento. Hasta el fútbol, ese refugio del pueblo, se ha contagiado del teatro de la falsedad. Jugadores que se dejan caer con el dramatismo de un actor, rodando por el césped mientras exigen justicia con tarjeta. El público aplaude. Los niños aprenden. La función continúa. En política, los protagonistas cambian, pero el guion es el mismo. Nadie dijo lo que dijo, aunque ahí esté la hemeroteca para recordarles su propio pasado. Y en medio de este panorama, pedimos a la inteligencia artificial que sea ética y veraz, mientras los humanos seguimos premiando la trampa y el disfraz. La picaresca, aquel género literario que retrataba la picardía del hambre, hoy se alimenta del exceso y de la mentira digital. Un nuevo virus recorre el planeta, uno que no se detecta con test ni se cura con vacunas. La enfermedad de la falsedad sigue siendo el arte de engañarnos a nosotros mismos. ¿Hasta cuándo? El carpe diem del instante es lo que hoy vale. Mañana... ¿quién se preocupa de esta banalidad?

PEDRO MARÍN USÓN