Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Tocomocho político

03-09-2026 / 08:26

Es habitual ver sinceros agradecimientos de ciudadanos en relación con sus estancias hospitalarias. Como bien dice el refrán popular, es de bien nacido ser agradecido. Sin embargo, esta noble expresión ancestral no encuentra reflejo en la clase política actual. Con amarga ironía, quiero dar las gracias a nuestros gobernantes, nacionales y europeos, por deteriorar con rapidez lo construido con esfuerzo durante más de medio siglo. Su visión sobre la educación, la sanidad y las profundas transformaciones del mercado laboral mira siempre al pasado y desatiende por completo los desafíos del mañana. Aprovechados de un Estado del bienestar que languidece por los cuatro costados, su ineficacia para resolver los problemas reales fomenta un clima asfixiante de polarización. Tampoco se percibe un liderazgo firme hacia una auténtica federación europea capaz de competir frente a potencias como Estados Unidos o China; seguimos anclados en disputas de reinos de taifas, mientras los representantes públicos eluden cualquier autocrítica recurriendo al gastado “y tú más”. Al final, los únicos perjudicados son los ciudadanos de a pie: pagan impuestos por servicios debilitados y contemplan con honda frustración cómo sus propios hijos se enfrentan a un horizonte profesional mucho más incierto y precario que el de sus padres. Estos representantes juegan un mundial de cuatro años, como en el fútbol. Como malos estudiantes, sólo se preocupan cuando vienen las elecciones, para prometer algo que saben perfectamente que van a incumplir. Es el timo del tocomocho de los políticos del presente siglo. Lo triste de la situación es la brecha generacional que se está formando por esta pasividad pública.

PEDRO MARÍN USÓN / Jaén


Los peligros que corre la democracia

Defender la democracia con el artículo 92 de la Constitución. ¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que algún gobierno de los de Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero, Rajoy o Sánchez aplicó el artículo 92 de la Constitución de 1978 por si fuera conveniente para tomar “decisiones políticas de especial trascendencia”? Y sin contar mentiras “de entrada”, por supuesto. Antes de seguir y, como viene a cuento, le invito a que visite la plataforma Change.org a favor de las causas perdidas salvo algunas victorias y por si esta vez sonara la flauta. En este enlace hay un texto muy breve que expone el principal motivo de una petición que desde el 24 de agosto va consiguiendo apoyos. Por tanto, no repetiré aquí lo que puede leer ahí, pero sí compartiré un recuerdo y dos reflexiones con sendas preguntas que demuestran contradicciones. El recuerdo es el de aquella frase que Franco le dijo al escritor y falangista José María Pemán: “Haga como yo y no se meta usted en política” con voz de añadir “porque si me llevas la contraria te fusilaré”. Una reflexión de carácter muy general. En cualquier democracia, en esta gracias a que (inevitablemente) el dictador murió, la política que se hace desde el poder conquistado en las urnas será gestionada por personas que podemos dividir en dos grandes grupos, aunque muchas veces se mezclen. Uno es el formado por quienes no podrían dedicarse a la política desde las instituciones si no existieran la democracia y las libertades. El otro es el de quienes se dedicarán a la política institucional tanto si lo consiguen en las urnas como si es el resultado de un golpe de Estado, por muchas víctimas inocentes que provoque. Por ejemplo, y para no regresar siempre a nuestro terrible 18 de julio del 36, ¿se habría quedado en su casa Donald Trump si el 6 de enero de 2021 los asaltantes del Capitolio hubieran conseguido crear el vacío de poder que buscaban, o habría intentado continuar en la Casa Blanca sin ganar las elecciones? ¿Cuántos de los suyos le habría acompañado en ese periodo post golpista? Y otra reflexión entrando al detalle. Los referéndums sólo consultivos que contempla el 92 de la Constitución son una demostración de la cobardía de toda la clase política española desde la Transición para no obligarse, ni al esfuerzo negociador de decidir lo que hay que preguntar en un referéndum ni, si lo convocaran, ni al de aceptar los resultados de la voluntad popular expresada en las urnas ante “decisiones políticas de especial trascendencia”. Como si no hubiera habido nada trascendental en todos estos años. Pero, para mayor vergüenza, pasan las décadas y ni siquiera se convocan referéndums solo consultivos para que los contribuyentes puedan “opinar” en las urnas y no solo en encuestas siempre deficientes, siendo este comportamiento la prueba de que quienes solo se podrán dedicar a la política si hay democracia siguen actuando según el “consejo” de Franco a Pemán, creando así las condiciones objetivas para que regresen al poder (que corrompe siempre porque Lord Acton sigue vigente) quienes están dispuestos a gobernar con dictadura tras ganar unas elecciones en las que ni con financiación ilegal conseguían arrasar.

DOMINGO SANZ

La puesta en marcha del tranvía

Ahora que parece que el tranvía ya sí se va a poner en funcionamiento, no estaría mal incentivar de alguna manera a los ciudadanos para que dejen sus coches aparcados. Si no, esto será un lío.

ANTONIO RODRÍGUEZ BUENO