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Reconocimiento a los inmigrantes muertos en Ceuta

05-08-2026 / 08:30

Una pregunta: ¿qué le lleva a una persona abalanzarse a mar abierto para buscar esperanza y nuevos horizontes, correr un gran riesgo por buscar un mundo mejor? Ya van al menos 90 personas fallecidas en Ceuta y la necesidad y la humanidad, debieran de estar por encima de las molestias de muchos. No han venido estas pobres gentes en son de guerra ni con armas, ni con violencia, a diferencia, hay otros que cruzan fronteras de todos conocidos en Oriente Próximo y matan a inocentes, y se mira para otro lado, incluida la Otan y la Unión Europea.

Los deberes de la PESC, la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) es el marco de la Unión Europea para mantener la paz, reforzar la seguridad internacional y promover la cooperación. Creada formalmente en el Tratado de Maastricht de 1992, busca una voz unida en el mundo, pero no debe quedar exenta de valores, y de humanidad, y de prevenir todo ello y colaborar con el tercer mundo para que tengan los países terceros mejores oportunidades y un mundo mejor. Los inmigrantes legales o no, también son personas, no podemos tratarlos peor que a los animales, bien seguro que muchos que lean esta carta tratan mejor a sus mascotas que a estas personas, víctimas de un sistema opresor en sus países de origen y que buscan un mundo mejor. Vergüenza dan ciertas valoraciones políticas que podrían incitar al odio, cuando esos mismos duermen en cada día en cama caliente y con la panza llena... Han olvidado los consejos del Santo Padre de hace unos días en su visita a España, de ver al otro como a un hermano, aunque sea diferente. Tienen amnesia parcial que retroalimenta el odio y el olvido del hermano?

Demos ejemplo y crezcamos en valores, hagamos un monumento simbólico y anónimo a las personas fallecidas, víctimas de injusticias, hambres y miserias, cuya desesperación les ha llevado a jugarse la vida. Algo así titulado como “El grito en la noche oscura del camino a la esperanza...”. Es agosto mientras miramos para otro lado buscando el disfrute del ocio mercantilizado. Olvidamos a estos millares de personas, que a veces sólo comen una vez al día, un poco de arroz, mijo y un largo etcétera. Sobran las palabras.

EDUARDO ORTEGA

Plateado Jaén

Plateado Jaén es el título del libro que acaba de caer en mis manos, en realidad lo he descubierto y comprado en una tienda de libros de segunda mano. Lo he denominado libro, pero es la mínima expresión de libro, pues es de pequeño formato y no llega a cincuenta páginas. Se trata de una edición de 1996. Sin embargo, he de reconocer, que equivale a una pequeña joya. Es una antología de doce poetas nacidos en la provincia de Jaén entre 1909 y 1958.

La poesía jiennense, valga la expresión, se hace de rogar dentro de la literatura española; no nos quedan apenas huellas verdaderamente destacadas de ella en todo el siglo XX y eso que no le han faltado estímulos como los del Diario JAÉN y su Premio Internacional o la Semana Internacional de la Poesía. Pero, en verdad, hay que reconocer que este género literario es muy de minorías. La Universidad de Jaén publicó en 2008 otra antología, “Poetas de Jaén”, y en esta ocasión eran veinticuatro los poetas seleccionados. Libro ciertamente difícil de encontrar a estas alturas. Duplica el número de autores y naturalmente da cuenta de las últimas revelaciones y trabajos publicados. Pero la verdadera sorpresa ha surgido con María Elena Higueruelo con su prestigioso Premio Adonáis 2019 por su libro “Los días eternos”, que además le ha conquistado el Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández 2021. Mujer joven, (Torredonjimeno, 1994), en quien hay verdaderas esperanzas de que llegue a alcanzar un puesto destacado en el podio de la poesía española y ello conllevaría también aunar e impulsar a los poetas de Jaén.

JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / Úbeda

El gol marroquí

Los recientes episodios de presión migratoria en Ceuta y Melilla han vuelto a ocupar titulares en numerosos medios. No se trata de un fenómeno nuevo. De forma recurrente, y bajo distintos contextos, Marruecos ha mantenido su reivindicación sobre ambas ciudades, lo que introduce un componente político que trasciende la mera gestión migratoria. Aunque las relaciones entre España y Marruecos se presentan a menudo como estables, esta cuestión permanece latente. Ceuta y Melilla no solo constituyen frontera española, sino también frontera exterior de la Unión Europea, lo que debería implicar una respuesta más coordinada y firme por parte del conjunto de sus socios. La experiencia demuestra que cuando las fronteras se descuidan o se gestionan de forma insuficiente, acaban sometidas a una presión creciente. En este contexto, varios países europeos han comenzado a expresar su preocupación por la situación en la frontera sur, evidenciando que no se trata únicamente de un problema nacional. Cabe preguntarse, por tanto, si estamos ante un desafío exclusivo de España o ante una cuestión que afecta al conjunto de Europa. Resulta llamativo que, mientras se insiste en el refuerzo económico y estratégico de alianzas como la OTAN, el debate sobre la protección efectiva de las fronteras exteriores de la Unión no siempre ocupa un lugar prioritario. En este escenario, Marruecos demuestra, una vez más, su capacidad para influir en la agenda europea, aprovechando las debilidades y la falta de una respuesta común plenamente cohesionada.

PEDRO MARÍN USÓN

Fuego: devastación y desazón

Las escenas se repiten, siempre se dice lo mismo y se lanzan mensajes de aviso y de concienciación, pero año tras año el fuego es el protagonista en los bosques de España. Declaraciones pomposas, promesas vacuas, caras de circunstancias; la misma escenografía. Unos peroran y otros sufren perdiendo la casa, propiedades y a veces incluso la vida. El bosque desaparece víctima del fuego, los montes quedan convertidos en campos de desolación yermos de flora y fauna; el monte no se desbroza, la ganadería extensiva se encuentra en vías de erradicación, las gentes cuyo modus vivendi es el sector primario se ven impelidas a tirar la toalla hartos de todo y todos. El cambio climático no puede usarse como un manido comodín para no asumir responsabilidades y echar balones fuera; la prevención brilla por su ausencia, mientras toda la clase política —charlatanes de mercadillo—, aviva y azuza el fuego de la confrontación sabiendo que su piel es ignífuga, los incendios no les afectan. Las llamas carecen de ideología, su misión es arrasar como Othar, el caballo de Atila, que donde pisaba no volvía a crecer la hierba. Qué triste ironía tener que repetir que llueve sobre mojado. ¿Vocación de servicio? ¡Ja!

FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ