Llevo oyendo hablar del “colapso inminente” de las pensiones desde que los pantalones de campana comenzaban a estar de moda. También cuando empecé a trabajar a finales de los setenta. Hoy estoy jubilado, cobro mi pensión y la cantinela sigue siendo la misma. Pasan las décadas, mueren dictadores, cambian gobiernos y se jubilan generaciones enteras y las pensiones siguen pagándose. Todo responde a una estrategia burda: sembrar el pánico para trincar un pastel jugoso. Tras hincar el diente a sanidad y educación, el gran capital ansía devorar las pensiones. La derecha insiste en que las pensiones “no se sostienen”, “que van a petar” y, acto seguido, sus aliados de la banca ofrecen planes privados con una sonrisa de tiburón para “salvarnos”. Un negocio redondo: aterrorizar al trabajador para que entregue sus ahorros a entidades que quiebran y exigen rescates públicos. ¿Quién garantiza un fondo que mañana puede devaluarse por completo? Debilitar las pensiones públicas para abrir un negocio privado no es salvar a los ciudadanos: es desvalijar sus derechos para ponerlos al servicio de intereses económicos. Quien juegue con el sustento de nuestros mayores para favorecer a la banca no merece su confianza. Es una forma de actuar deleznable, una traición a quienes levantaron España con su sudor. Quien mercadea con la vejez de sus ciudadanos merece el más absoluto desprecio en las urnas. Con el pan del pueblo no se negocia, no se especula y, bajo ningún concepto, se consiente. Por eso, pensionistas: voten con la cabeza, no con las tripas. Con el actual Ejecutivo, la pensión media ha aumentado casi 500 € al mes, mientras que el modelo del 0,25 % del Partido Popular habría sido solo 30 euros. Por su parte, Santiago Abascal dice que “las pensiones se pagarán de la manera que sea, con un sistema u otro”. Ese “como sea” quiere decir con rebajas y congelaciones. Y ese “un sistema u otro” quiere decir que serán privatizadas. Blanco y en botella. Ustedes mismos.
MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / Madrid
África, el continente olvidado
Etiopía vuelve a la guerra. Siete grupos armados, que hace apenas cuatro años se enfrentaban entre sí, han creado una alianza para derrocar al primer ministro Abiy Ahmed. Las fuerzas de Tigray han tomado varios aeropuertos del norte del país y el conflicto amenaza con extenderse por todo el Cuerno de África. Sin embargo, esta noticia apenas ocupa unos minutos en nuestros informativos. África sigue siendo el continente olvidado: aparece cuando estalla una guerra, cuando se produce una hambruna o cuando la crisis afecta a los intereses de las potencias. Después, vuelve el silencio. Etiopía es el segundo país más poblado de África y arrastra divisiones étnicas, políticas y territoriales de enorme gravedad. Una guerra regional podría provocar nuevos desplazamientos, sufrimiento humano e inestabilidad en una zona ya castigada por conflictos anteriores. Pero África no es solo guerra y tragedia. Es también el continente más joven del mundo: en 2050 concentrará la mayor población de menores de 25 años, mientras Europa envejece y pierde población joven. Su futuro nos afecta. África no debe desplazar a otras noticias, pero tiene que recibir la atención que merece. La indiferencia también es una forma de violencia, amén del futuro granero europeo.
PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza
Política indecente
Al inspeccionar en horas ya oscuras unas obras, el entonces alcalde de Valladolid sufrió una fuerte caída que requirió la colocación en su pierna de cinco clavos retorcidos y una baja de 5 meses. Ahora, un incalificable político de otro partido no ha encontrado nada peor para descalificar a Óscar Puente que criticar sus gritos de auxilio al sufrir ese grave accidente. “Se cree el ladrón que todos son de su condición”.
MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / Madrid
Despreciable burla de Trump
un joven inglés con problemas mentales entró en el recinto de tigres del Yorshire Wildlife Park, muriendo por ello. Trump ha publicado un vídeo en el que se le ve domando a un tigre, en una increíble macabra burla de la víctima y sus familiares. ¿Cabe una más refinada inhumanidad?
DIEGO MAS MAS / Madrid
Huelga general
Sánchez acaba de convocar elecciones para el 29 de noviembre. Un último intento de aprovechar un supuesto viento a favor con un movimiento por la vivienda que le permita culpar a la derecha. Es difícil que le funcione tras 8 años de gobierno en los que sus políticas han agravado el problema de la vivienda. Pero el foco hay que ponerlo en el movimiento que ha surgido en torno la vivienda. El desalojo de Maricarmen fue la gota que colmó el vaso y las movilizaciones masivas en todo el Estado están demostrando hasta dónde se había llegado. 4.005 desahucios en España (44,5 diarios, 1 de cada 4 en Catalunya) solo en el primer trimestre de 2026; el año pasado se superaron los 25.000. Las vidas de Olga y Javier son un trágico ejemplo de las consecuencias.
ANDREU PAGÈS