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Puente: da la cara... y se fuga

07-11-2026 / 08:35

Falta humor en la política nacional, y este país lo necesita más que nunca. Porque cuando Óscar Puente dijo que no dimitía porque él daba la cara, Eugenio habría dicho: “Claro, hombre, da la cara... como el farol de la esquina: siempre encendido, siempre iluminando, y sin enterarse de que la calle ya se ha ido a dormir”. Y Gila habría añadido, con esa pausa suya: “Dar la cara está muy bien. El problema es cuando uno da la cara, da la cara, da la cara... y al final se da a la fuga”. Porque el ministro primero afirmó que no dimitiría, que su obligación era permanecer, explicar y responder. Muy digno. Muy ministerial. Muy de traje oscuro y corbata seria. Pero dos días después, tras tanta cara dada, anunció su dimisión por responsabilidad política. Eugenio lo habría resumido así: “Ha pasado de ‘no me voy’ a ‘me voy’ sin pasar por ‘bueno, quizá me vaya’”. Gila habría imaginado la escena: “Señorías, no dimito. Soy un hombre de Estado. Un hombre que aguanta. Un hombre que resiste... Pero, por cierto, ¿alguien ha visto mi maleta? Es que la tengo preparada desde el lunes”. Lo cómico no es que un político dimita; dimitir puede ser un acto de responsabilidad. Lo cómico es la coreografía: primero plantarse como una roca y luego rodar como una bola de nieve cuesta abajo, dejando atrás una estela de titulares, ruedas de prensa y frases grandilocuentes. Eugenio habría dicho que en política hay dos tipos de dimisión: la que se anuncia con dolor y la que se anuncia con discurso. Gila habría rematado: “Y luego está la tercera: la que se anuncia después de decir que no se anuncia”. Eso sí, una cosa está clara: por una vez, la política española ha hecho algo raro. Ha dado la cara... y hasta se ha ido.

PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza

Acordarse de Santa Bárbara cuando truena

No hace falta ser Ingeniero de caminos etcétera. Para darse cuenta que de acuerdo a la teoría de la probabilidad matemática y la cantidad de fallos, errores, averías, caídas de red y muchas mas incidencias, nos expresa que en una gran parte de las instalaciones y estructuras ferroviarias de España están haciendo aguas, en una situación muy precaria, lo que da lugar a hechos como el pasado accidente de Urda y otros muchos menores que pasan cada día. Hay también una cierta responsabilidad señor ministro de Transportes y de los directivos de Adif, sobre dejación de funciones a la hora de solventar los problemas del ferrocarril en España. No sé si eso los jueces lo ven, si no lo ven algo también está fallando... España, un país por excelencia administrativista que posee miles de decretos, cientos de leyes etcétera... Pero que navegan hacia un lugar de ninguna parte, cuando se trata de aplicar la seguridad, la prevención de riesgos, y de accidentes e incidencias varias en el ferrocarril español. Lo peor de todo, el mayor error, normalizar, esas caídas de red, averías, errores, retrasos etc... No debemos de normalizar aquello que está mal, sino usar estrategias para corregirlo y prevenirlo, para eso hace falta invertir más en el ferrocarril español, y hacerlo en el continuo paso o estado del tiempo, con vigilancia cotidiana, y con eficacia y eficiencia. Señor Óscar Puente, las medidas de urgencia que usted y su Gobierno van a sacar este fin de semana tras el accidente de Toledo en Urda, forman parte nada más ni nada menos, que de un burdo teatro al que usted han mostrado y muestran cada día en su incapacidad porque el ferrocarril en España funcione, esas medidas están basadas en la prisa, la improvisación y la necesidad tal vez de acallar conciencias y de complacer el voto... Lamentablemente los españoles seguimos con la sangre fría y no somos capaces de llamar a las cosas por su nombre, y de pedir la dimisión completa de todos los dirigentes de Adif, altos ejecutivos y la del señor Óscar Puente, pues en frase del escritor Camilo José Cela, “si la inoperancia desgasta mas que la jodienda”, su inoperancia y la de su equipo ejecutivo que cobran por cierto estupendos estipendios en sus nóminas, nos ha llevado varias veces a la muerte, y al terror... Y no vemos la superación de ese horizonte trágico del ferrocarril español, en medio del silencio y el duelo del dolor y la muerte de tantos inocentes...

EDUARDO M. ORTEGA / Granada

IA: machista y sesgada derechista

Es inadmisible que un sistema diseñado para transformar nuestro futuro replique las peores lacras del pasado. La IA no es neutral; actúa como un espejo deformado que perpetúa estereotipos profundamente arraigados. Ante una misma pregunta, orienta a los hombres hacia las emergencias y a las mujeres hacia el cuidado infantil; recomienda medicina a ellos y enfermería a ellas; sugiere el deporte para afrontar la tristeza masculina y el arte para la femenina. Incluso aconseja a las mujeres negociar salarios inferiores. Estas diferencias consolidan estereotipos de género bajo una falsa apariencia de neutralidad tecnológica. Este sesgo sistémico se agrava con una clara inclinación hacia posturas de derecha. Yo mismo he planteado a la IA cuestiones políticas y he comprobado cómo omite datos de gran relevancia. Solo cuando insistes —“¿Cómo que Feijóo no ha dicho que...?”— rectifica y admite: “Ah, sí, disculpa, lo había pasado por alto”. Esta falta de rigor informativo es alarmante. En el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol: detrás de la IA hay grandes fortunas y grandes intereses, y algunos de sus principales creadores tienen vínculos con Donald Trump. ¿De verdad vamos a confiar ciegamente en una tecnología controlada por quienes concentran tanto poder? Exigir transparencia radical ya no es una opción, sino una urgente necesidad democrática.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / Madrid