Este yacimiento arqueológico que es el más importante de nuestra provincia, me gustaría que fuera más conocido y frecuentado, porque tiene un atractivo impresionante. Y debería convertirse en un elemento tractor del turismo en la capital. Me habló de él Ricardo Espantaleón, que fue su descubridor. Acudió al lugar (hace más de cincuenta años), como experto, llevado por unos jóvenes de la Asociación Valdeazores. En una visita última, muy reciente, quede gratamente impresionado por los trabajos realizados en los últimos años. Se observa el emplazamiento privilegiado, que eso significa Oppidum: “ciudad fortificada ubicada en lugar elevado”. Mantiene las murallas, el templo, el palacio, las viviendas, etc. Creo que las autoridades autonómicas (Junta de Andalucía) y provinciales (Diputación) tendrían que prestarle una mayor atención. Por ejemplo: mejorar la señalización de los accesos; disponer de folletos informativos; establecer una conexión con el Museo Íbero; disponer de audiovisuales que introduzcan al visitante en la grandeza de lo que van a ver: una ciudad que tiene casi mil años de antigüedad y que ha estado habitada durante la mayor parte de ese tiempo. Invito a los lectores de estas líneas, a que dediquen unas horas de cualquier mañana para conocer este tesoro de nuestra tierra.
JUAN ÁNGEL BRAGE / Jaén
Calor y movimiento: la península cambia
La península ibérica ya no puede verse como un territorio estable. La aproximación lenta entre África y Europa, con nuestra península en medio de esa presión, no es una curiosidad científica: es una advertencia sobre el futuro de nuestras costas y de nuestra forma de vida. A ello se suma un mar cada vez más inquietante. El Mediterráneo no se calienta por igual: la cuenca occidental (30º) y la oriental (por debajo incluso de la media) muestran temperaturas distintas, y esa diferencia importa. No hablamos de un único mar en calma, sino de varios focos de tensión térmica que reflejan una alteración profunda. Y el Golfo de Vizcaya, tradicionalmente de aguas frías, también empieza a mostrar señales de calentamiento que nadie debería minimizar (24º).
Conviene decirlo sin rodeos: cuando cambia el mar, también cambia la economía que depende de él. El turismo, tan sensible al clima y a la imagen de estabilidad, puede resentirse. El calor extremo, la degradación ambiental y los fenómenos cada vez más intensos afectan al atractivo de los destinos y a la calidad de la experiencia turística. Vender playa, verano y normalidad empieza a parecer propaganda. ¿Qué danas tendremos a partir de septiembre? Mientras tanto, la tierra sigue moviéndose. España y Portugal se desplazan con una lentitud que engaña, pero la lentitud geológica no significa inocencia. Estamos sobre una frontera viva, y seguir fingiendo que no pasa nada es la forma más cómoda de negar lo evidente. Mientras, en nuestra casa seguimos con la polarización y radicalización sin atender al territorio que sustenta nuestras vidas.
PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza
Calladito estás más guapo
Cualquier “fan” medio informado sabe que hoy los clubs de fútbol no representan a una raza o territorio, no a su propia marca: el mismo Real Madrid llega a jugar partidos sin ningún español. Lo sabemos todos, menos quien pregonaba, siendo, ay, nuestro presidente, que se peleaba con su hijo por leer el primero su diario deportivo. Al criticar ahora, reafirmando su fama de bocazas, que la selección francesa de fútbol tenga pocos nativos sólo da un motivo más al equipo francés de fútbol para querer ganar al español. Felicidades.
MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / Madrid
El PSOE, sin 5 euros
Hace ya varios años que escasean, hasta casi desaparecer en España, los billetes de cinco euros, que nunca se planteó crear como moneda. Esto no sólo entorpece el comercio cotidiano de la mayoría de la población, sino que incluso fomenta la inflación. ¿No podría el Gobierno hacerlo o explicarse mejor al respecto?
DIEGO MAS MAS / Madrid
Estoy de baja
El absentismo laboral se ha convertido en un lastre oneroso que la gente minimiza, subestima e incluso acepta como un derecho adquirido; comentarios como que pague la Seguridad Social, la mutua o el empresario se aceptan de buen grado felicitando al enfermo tal vez imaginario o que exagera desmesuradamente los síntomas y animándole a que continúe con esa anómala situación que para sí su interlocutor quisiera. ¿Qué está pasando? Uno se pregunta a qué se debe esa abulia laboral rayana con la holgazanería que muestra bien a las claras un alarmante egoísmo, además de fraude moral y económico. ¿Acaso los médicos se curan en salud bajando excesivamente el nivel para conceder la incapacidad temporal y evitar disgustos? Frases del tipo estoy “estresado, depresivo, con ansiedad” figuran en lo más alto del podio; ¿por qué muchos trabajadores adolecen de dizque debilidad mental y son tan proclives a no acudir al trabajo ante el más nimio contratiempo? Debemos incentivar la cultura del trabajo y penalizar a los caraduras sin escrúpulos que fingen con la salud.
FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / Lasarte Oria