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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Música en Segura

05-05-2026 / 08:30

Das Kolorit, Kambrass La Folía, Cuarteto Quiroga y José Antonio López, Ángeles Toledano, Adda Sinfónica y Nadège Rochat, Migue de Antílopez, La Carroza del Real, Lucía Rey, Septimino de Beethoven y Martynas Levickis. Son algunos de los conciertos que se podrán escuchar, del 13 al 17 de mayo, en uno de los festivales rurales con mayor reconocimiento dentro del panorama nacional. En este caso se trata de Música en Segura, un evento único en España que se viene desarrollando en Segura de la Sierra y Orcera. Una edición más, los escenarios escogidos serán el teatro y la cooperativa de Orcera; la antigua Iglesia de los Jesuitas o la Capilla del Castillo de Segura de la Sierra. Como ya viene siendo habitual, no faltarán el desayuno y la excursión musical en la aldea de La Hueta y en Arroyo Frío, respectivamente. Todo está preparado para la decimotercera edición, que llegará una vez más de la mano de su creador y fundador, Daniel Broncano. En esta comarca de la Sierra de Segura han puesto por bandera la música y es por ello que cada año acuden más seguidores llegados de todo el territorio nacional y europeo. Todo un lujo, ya que se celebra en uno de Los Pueblos Más Bonitos de España, como es Segura de la Sierra, y en Orcera, perteneciente a la red de Pueblos Mágicos. ¿Quién dijo que en la provincia de Jaén no hay de nada?

JUAN LIÉBANA / Jaén

Primero de Mayo

Los dirigentes de los grandes sindicatos han huido por fin este 2026 al sur, junto al mar, para enterrar una festividad con una ya tan moribunda manifestación celebración en Madrid, al punto de ir cerrada con sogas, quizá por temor a tanto indignado contra ellos. Descansen, pues, allí, en paz; no vuelvan, y surja ya aquí una real reivindicación de los trabajadores.

DIEGO MAS MAS / Jaén

La felicidad y la envidia

En España, el éxito ajeno no es un motor, sino una afrenta. Ocupamos un mediocre puesto 41 en el Informe Mundial de la Felicidad, y no por falta de recursos materiales —los países nórdicos, los más felices, echan de menos nuestro sol y nuestra vida en la calle—, sino por exceso de bilis. Nos sobra sol y nos falta grandeza para tolerar el brillo del vecino. Es el pecado nacional: una envidia castiza y vigilante que prefiere ver al otro hundido antes que prosperar uno mismo. Y lo peor es que esa amargura impregna nuestra política de bajeza. Lo vemos en la frustración patológica de Feijóo y Abascal, incapaces de digerir que La Moncloa no se hereda por decreto; sus rabietas son el deporte nacional elevado a la enésima potencia. Como sentenció Unamuno: “¡Qué país, qué paisaje y qué paisanaje!”. El problema del país no es el paisaje, sino un paisanaje mezquino que prefiere vivir en la oscuridad con tal de apagar la luz del de enfrente. Somos una nación de resentidos que, en lugar de escalar, se dedica a cortar las cuerdas de quienes ya suben: un espectáculo bochornoso que nos condena a la infelicidad crónica.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / Madrid