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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Mucho discurso, mientras arde nuestra casa

30-05-2026 / 09:37

Europa se calienta casi al doble de la media mundial, según la ONU: olas de calor récord, sequías que se extienden, glaciares que se desvanecen y fuegos forestales que se normalizan. Sin embargo, la política continental sigue atrapada en declaraciones, planes ambiciosos en papel y una economía que, en lugar de transformarse, se aferra a modelos caducos. Mientras el continente se recalienta, su industria pierde peso en el escenario global, dependiendo cada vez más de cadenas de valor externas y de una energía que no controla. Europa importa gas, petróleo y ahora también soluciones tecnológicas, mientras las grandes inversiones se desplazan a otras latitudes. La promesa verde se reduce a nichos de innovación, sin reindustrializar de verdad ni reconectar la transición con el empleo de la calle. La misma ONU que advierte del calentamiento acelerado observa también que las políticas sociales se quedan cortas: subsidios que no llegan a quienes los necesitan, programas que no alcanzan al desempleo estructural y reformas que no reparan la brecha entre Bruselas y las barriadas. La combinación es evidente: un continente que cambia de clima, destruye industria relevante, olvida a la calle y depende de la energía de otros. Europa necesita menos discursos y más decisiones que lo cambien todo, empezando por la realidad que se vive en sus propias ciudades. ¿Dónde está la UE que nos iba a dar bienestar y confort? ¿Estamos preparados para este verano?

PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

Abierto por Arte en Cárcheles

No hay pueblo o ciudad jiennense donde no se celebre un evento de máxima difusión. Y el municipio de Cárcheles no iba a ser menos. Aquí, en los núcleos de población de Carchelejo y Cárchel, se va a desarrollar una nueva edición de Abierto por Arte. La Jaén rural quiere y desea posicionarse en el mapa de la cultura y el arte con iniciativas como esta, que reunirá este año a participantes procedentes de Argentina, Brasil, Colombia, Estados Unidos, Escocia, Italia y, cómo no, de España. En Cárchel, los artistas plasmarán sus impresionantes murales en paredes y muros, mientras que en el paraje de Huerta de los Frailes las obras escultóricas serán las grandes protagonistas. Todo ello, además, con estilo y temática libres. La undécima edición que ha comenzado este lunes y finalizará el próximo 31 de mayo. El evento está organizado por el Ayuntamiento de Cárcheles y la flamante Asociación Huerta de los Frailes, que trabaja por la preservación de un paraje ecológico y natural en el Valle del Barranco del Monasterio y que, al mismo tiempo, pretende convertirlo en un enclave donde el arte esté siempre presente. Este bello emplazamiento, rodeado de naturaleza, se encuentra en la periferia del Parque Natural de Sierra Mágina, a tan solo tres kilómetros de Carchelejo. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Diputación de Jaén y, cómo no podía ser de otra manera, de nuestra Caja Rural. Sin lugar a dudas, es un excelente momento para poner rumbo hasta este municipio de la comarca de Mágina. Desde estas líneas les animo se acerquen a contemplar este encuentro de artistas llegados de diferentes puntos del mundo. No dejen nunca de viajar por este inmenso mar de olivos. ¡Jaén, mucho que descubrir!

JUAN LIÉBANA / JAÉN

Israel y la impunidad del más fuerte

El asalto a la flotilla solidaria en aguas internacionales es una prueba más de que el Gobierno de Israel actúa al margen del derecho internacional. Su conducta demuestras un desprecio absoluto hacia los derechos humanos del pueblo palestino, violando sistemáticamente las Convenciones de Ginebra mediante una política de terror de Estado. El rechazo de la comunidad internacional ante este suceso, sumado al impacto de las imágenes de los detenidos, confirman la gravedad de lo ocurrido. No se limitaron a bloquear la llegada de ayuda humanitaria indispensable. Convirtieron el castigo en un acto de propaganda, exhibiendo la humillación de los activistas ante los ojos del mundo. Si actúan con este nivel de descaro frente a las cámaras y la prensa internacional, es inevitable preguntarse qué grado de desprotección y violencia sufren los habitantes de Gaza cuando los focos se apagan. Lejos de miradas externas, ejecutan un genocidio institucionalizado. Mientras tanto, la diplomacia internacional responde con una pasividad que es complicidad. Con esa cobertura, las autoridades israelíes perpetúan un ciclo de bloqueos, detenciones y bombardeos. Se exhiben ante el mundo como si el derecho internacional fuera de obligado cumplimiento para el resto del planeta, pero inexistente para los más fuertes.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / MADRID

La alegría no debería salir tan cara

Mayo, en Andalucía, llega cargado de flores, romerías y celebraciones. También de comuniones, vestidos, trajes, fotografías y familias intentando que todo salga bien. Y quizá precisamente por eso vuelve una pregunta que cada vez escucho más, aunque casi siempre en voz baja: ¿en qué momento celebrar empezó a pesar tanto? Hubo un tiempo en que las comuniones eran, por lo general, más sencillas. Para muchas familias tenían un sentido profundamente religioso; para otras, además, eran una tradición compartida. La ropa se preparaba con ilusión, la familia se reunía y el protagonismo recaía, de forma natural, en el niño o la niña. No hacía falta demasiado para que aquel día fuese importante. Hoy las cosas parecen distintas. No siempre, por supuesto, pero sí con bastante frecuencia. A la alegría legítima de celebrar se le han ido sumando expectativas, comparaciones, listas de invitados, detalles, regalos, restaurantes, fotografías y gastos que a veces convierten una ocasión feliz en una carrera de fondo. Y no solo para quien organiza. También para muchas familias invitadas, especialmente cuando varias celebraciones coinciden en poco tiempo. Entonces, lo que debería ser solo alegría empieza también a convertirse en preocupación. No se trata de juzgar cómo celebra cada cual ni de idealizar el pasado. Cada época tiene sus costumbres y cada familia sus posibilidades. Tal vez la cuestión sea otra: si en algún momento empezamos a confundir celebrar más con disfrutar más. Celebrar es bonito. Reunirse también. Hacer un día especial para quien lo vive, por supuesto. Pero quizá convendría recordar que la alegría no siempre necesita tanto envoltorio.

ANA MARÍA GARCÍA VALENZUELA / JAÉN