El fascismo catalán

    05 ago 2022 / 16:00 H.
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    No sorprende a nadie que llame fascismo al régimen de gobierno establecido en Cataluña de la mano de unos nacionalistas totalitarios que niegan toda libertad a los residentes en esa región y están contra toda ley que ampare el orden y el bienestar de sus ciudadanos. Nada más claro que la negativa a permitir que los niños aprendan la lengua de sus padres, o la lengua que les apetezca. Pero no solo que se niegan estos fascistas a permitir que estudien el español, pues tampoco les permiten que lo hablen, es decir que se expresen en la lengua que les “dé la gana” y en el colegio les colocan detrás de cada dos chicos (en el patio, en el comedor,...) un vigilante que les impida expresarse entre ellos como quieran. ¿Es o no es fascismo este proceder? Los mandatarios de esta región llegan a tal extremo de rebeldía contra el Estado, que desacatan las leyes y los pronunciamientos judiciales, sin que el responsable máximo de hacer cumplir la ley, el Gobierno de la Nación, les obligue a ello. De tal forma que el sufrido residente de Cataluña vive en una dictadura de la que quisiera librarse. ¿Por qué el ínclito fray Mentiras, a la sazón presidente del Gobierno, no actúa y les deja hacer? Nada más sencillo: es el precio del alquiler del Palacio de la Moncloa. Pero luego va su inquilino y pretende hacernos creer que en España la ley se cumple (01/08/22); o estaba borracho o ciego, pues Cataluña es España. Claro que los más perjudicados son los propios catalanes que tienen que soportar esa tiranía, y pagar con su menoscabo ese abuso.

    E n el PP temen a Ayuso más que a un nublado. Cuando ella estornuda, en Génova cogen un gripazo. Hace pocos días escuché a Feijóo proponer un plan de ahorro energético contemplando una serie de medidas similares a las decretadas por el Gobierno: limitar la temperatura del aire acondicionado y calefacción, ahorro en alumbrado nocturno... y lo calificaba de “serio”. Pero como ha salido la beligerante e insumisa antisistema Ayuso a mostrar su egoísmo insolidario con Ucrania y Europa y su negacionismo de la emergencia climática, la plana mayor del PP temerosa, se ha dispuesto a respaldar a la presidenta madrileña y, echándose al monte, emulan su discurso y apelan a “la libertad” mientras manifiestan “comprender su reacción” y tildan el plan de ahorro de “frívolo”. No han entendido nada. En Génova se huele el miedo. Feijóo, que vio como Ayuso rebanó la cabeza de Casado, prefiere ponerse de perfil y caminar de puntillas ante las pueriles ocurrencias de una Ayuso, que sigue con la mirada fija en el trono de Génova.

    La primera es sobre la falta de apoyo a la artesanía local, una pena que no existan más escuelas comarcales o provinciales para recuperar todas estas tradiciones y no comprar todo a los chinos, el mayor daño que se puede cometer con una comunidad es condenarla al olvido de sus tradiciones y luego exhibirlas como piezas raras en el museo.... ¿Los museos son cementerios del pasado me pregunto? El tema es peliagudo porque los políticos y todos hablamos de sostenibilidad... Pero apoyamos todo lo insostenible... ¿La globalización y el exceso consumista será el fin de nuestra identidad cultural, si esto no se corrige a tiempo?(Esta reflexión surge en relación a las labores del esparto). La segunda hace referencia al pago de multas de tráfico o similares de ley de Seguridad Ciudadana, de más de cien euros que si la pagas te hacen descuento pero si no, si recurres tienes que pagar 200 euros. ¿Donde está aquí el derecho a la tutela y a la defensa del contribuyente frente a la administración que sólo busca hacer caja? Esto es una vergüenza con la Carta Magna en la mano y la Declaración Universal de derechos humanos en la otra, junto a la carta de derechos fundamentales de la unión Europea. La tercera tiene que ver con los derechos que se le confieren a los presos de la cárcel, no estamos en contra, pero sí de que trabajen algo más para no ser una carga económica y gravosa para el Estado, y ganar su propio pan, tal y como dice el apóstol Pablo, y así no ser una carga para nadie, hasta ser reinsertados. La cuarta hace referencia a los privilegios políticos a la hora de ser juzgados por el poder judicial, por su carácter de aforados etcétera. Si somos todos iguales ante la Ley esto no debería de ser así. Un ejemplo lo tenemos en el caso de los Eres y su sentencia, ahora que se aproxima a solicitar ciertos indultos y apelaciones. ¿Quién tienen medios y dinero puede pleitear de por vida? ¿Puede o debe un pleito durar 20 años o más? La quinta hace referencia a por qué los españoles no conocemos el número de suicidios, o de abortos en España en detalle, y qué se hace con esos fetos si se usan o no para la industria cosmética, investigación y qué se hace con los cadáveres de personas abandonadas o indocumentadas en la Morgue ¿Son donadas a la ciencia? ¿Quién decide eso? ¿ Por qué no tienen un derecho a ser enterrados como cualquier otro español? Por lo que se ve es más barato lo anterior que ser enterrado. Una democracia abierta exige más transparencia y un poco menos de leyes y de burocracia. La ley natural y el sentido común puede ayudarnos también a vivir en armonía, en medio de esta sociedad muy compleja que nos hemos dado a establecer.

    Cartas de los Lectores