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La Feria de Jamilena

17-09-2026 / 08:37

Septiembre también es un periodo de fiestas patronales. Son numerosos los pueblos que aún tienen en la agenda esos momentos que sirven para la alegría, la convivencia y el reencuentro de aquellos que abandonaron nuestra tierra por motivos laborales. Uno de esos núcleos de población que festeja a lo grande a su patrón es Jamilena, en la comarca de la Sierra Sur. Aquí, en esta villa a tiro de piedra de la capital del Santo Reino, arrancó la Feria y Fiestas en honor a Nuestro Padre Jesús Nazareno. El sábado pasado, la programación se inició con el ya tradicional repique de campanas desde la parroquia de Nuestra Señora de la Natividad, feria de día, cabalgata de gigantes, inauguración del alumbrado extraordinario, la coronación de la Reina de las Fiestas y los fuegos artificiales. Lógicamente, no podía faltar un buen pregón. Para ello, este año el encargado de pregonar estas fiestas fue el maestro Pedro Garrido Moreno. El baile y el buen rollo lo encontramos, como cada feria, en la Caseta Municipal. No dejen de disfrutar de una de las ferias más atractivas de la provincia.

JUAN LIÉBANA LÓPEZ / Jaén

Milei y las Malvinas

Cuando en Argentina las encuestas le dan la espalda a Javier Milei, recurre al truco más viejo y predecible del poder: envolverse en la bandera para fabricar un oportuno salvavidas. Resulta patética su repentina urgencia por la soberanía sobre las Malvinas justo cuando el respaldo social se evapora. La historia tiene la molesta manía de repetirse como farsa. Ya en 1982, la dictadura de Videla, acorralada por un pueblo harto de tanto crimen, pretendió perpetuarse enviando a cientos de jóvenes a morir en condiciones deplorables. Entonces, una sociedad encandilada apoyó estúpidamente aquel delirio para salvar una tiranía cruenta. La reclamación de las islas no pertenece a ningún inquilino de la Casa Rosada ni puede ser el escondite de sus fracasos. Confiemos en que en esta ocasión los ciudadanos muestren la madurez necesaria para no dejarse engañar por este burdo patriotismo de conveniencia.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS

El cielo que nos cierran

El espacio ya no es solo una frontera de ciencia ficción: es un bien común, un mercado, un escenario militar y una infraestructura crítica, todo a la vez. Nos seguimos haciendo las preguntas equivocadas: soñamos con conquistar la Luna o Marte, mientras en la órbita baja se decide quién gobierna las comunicaciones, la navegación, la observación terrestre y, en última instancia, el poder en la Tierra. La diferencia con otras “fronteras” históricas es radical. No hay soberanías claras, ni marcos jurídicos consolidados, ni mecanismos eficaces para evitar que la pugna por el control espacial se traduzca en ventajas estratégicas desequilibradas en nuestro planeta. Mientras algunos Estados y grandes corporaciones acumulan satélites, datos y capacidades duales (civiles y militares), el resto asume el riesgo de quedar relegado a usuario dependiente. Y, en medio de esta carrera, crece un problema silencioso y grave: la basura espacial. Restos de cohetes, satélites muertos y fragmentos de colisiones orbitan a velocidades que los convierten en proyectiles invisibles. Nadie parece ocuparse de limpiar; todos se benefician de lanzar. Si no hay reglas, incentivos y tecnologías de retirada activa, la órbita baja podría volverse intransitable, comprometiendo servicios esenciales para la vida cotidiana. Mientras Ceuta sigue siendo el problema en la tierra, también tenemos un asunto en el cielo: una ausencia de autonomía tecnológica que nos deja a merced de decisiones ajenas. De la vieja Europa que conquistó el mundo, a la actual que se ha acomodado y engordado, por falta de actividad y visión del mundo actual.

PEDRO MARÍN USÓN

Libertad de expresión

La libertad de expresión está desapareciendo con las leyes aprobadas por el PP y ratificadas en la práctica por el PSOE, y también por una la prensa que se proclama actual y “libre”, que no avisa ni reseña, sino rara vez, sobre las pocas manifestaciones serias de protesta aún toleradas y que también, achica o incluso suprime la sección dedicada a la opinión de los lectores, mostrando así sus fuertes resabios de “nuestra” última, esperemos, franca dictadura.

EMILIA NOVAS SOLER

¿Cuándo nos subiremos al tranvía?

Nadie sabe la respuesta, y la verdad es que es mejor que no la den, porque no es la primera vez que un político pone una fecha y, después, busca una y mil excusas para justificar lo injustificable. El caso es que el tranvía funciona a la perfección, lo estamos viendo los ciudadanos de esta bendita tierra, pero creo que es una utopía eso de verlo lleno de viajeros. Por favor, que alguien ponga orden en el desorden de tráfico de esta ciudad para vivir con más comodidad.

ANGUSTIAS TOLEDANO GARCÍA