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La fe no infunde miedo sino confianza

14-08-2026 / 08:38

La fe es más fuerte que todas las corrientes que van y vienen. Las aparentes genialidades que a veces aparecen y pronto se van desvaneciendo carentes de fundamento nos muestran lo efímero de determinadas ideologías o ráfagas de pensamiento que alguien, con más o menos intencionalidad esparce por doquier y prenden en mentes poco forjadas. La Iglesia católica a lo largo de su historia ha vivido épocas tormentosas en las que parecía que su final era inminente, pero la Iglesia es de Dios y no de los hombres, y aunque los hombres no estén a la altura que corresponde es Dios quien hace y deshace. Tenemos claros ejemplos como lo son el llamado siglo de la Reforma: Las ideas de Lutero o Calvino hicieron estremecerse las columnas de la Iglesia, pero he aquí que surgieron santos como Teresa de Jesús, Ignacio de Loyola, Juan de la Cruz, Carlos Borromeo.... Igualmente podríamos hablar del siglo de las luces, de la fuerte corriente del nazismo, del marxismo... la Providencia divina ha hecho surgir nuevas iniciativas eclesiales e innumerables santos que han ofrecido su vida en defensa y como fidelidad a la fe profesada por la Iglesia. Se habla de los mártires de Roma, en los primeros siglos del cristianismo, pero hay que hablar también de los mártires del siglo XX que indudablemente en número ha superado las iniciales persecuciones. Pero ahí tenemos a millones de jóvenes y no tan jóvenes que aclaman al Papa, sea San Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV en sus viajes y encuentros. Benedicto XVI nos estimulaba a la fidelidad y a la correspondencia a la fe en Dios y en su Iglesia: “Debemos percibir nuestra misión en la historia y tratar de corresponder a ella. No se trata de miedo, sino de responsabilidad; se necesita responsabilidad y preocupación por nuestra salvación y por la salvación de todo el mundo”.

JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / Úbeda

Las joyas del país

En estos días, en los que las joyas de un expresidente del Gobierno han cobrado especial notoriedad, cabe preguntarse por otro tipo de joyas: las que pertenecen a todos los ciudadanos, las del Estado del bienestar. A diferencia de las del político, conocemos bien el origen de estas últimas. La sanidad, la educación, las pensiones y la atención a la dependencia nacieron de la nueva sociedad surgida tras la Segunda Guerra Mundial. Su desarrollo permitió avanzar hacia una sociedad más justa, equilibrada y solidaria.

Sin embargo, con el paso del tiempo, aquellas conquistas parecen haber sido guardadas en una caja fuerte. Sus custodios —la clase política— han olvidado que no basta con conservarlas: también hay que protegerlas, actualizarlas y garantizar su futuro. Hoy, los pilares del Estado del bienestar están sometidos a una presión creciente. Quienes deberían abrir esa caja y buscar soluciones parecen paralizados por el miedo a perder apoyo político. Se muestran envalentonados ante sus adversarios, pero demasiado débiles ante los grandes desafíos del presente. La única propuesta que parece haber encontrado el Ejecutivo actual es incentivar la jubilación flexible para que algunos pensionistas regresen al mercado laboral. Mientras tanto, en educación reina el silencio y la sanidad continúa atrapada en una situación de conflicto permanente. Además, el próximo mes de septiembre se cierne la amenaza de un paro indefinido de los médicos internos residentes. Estas son las verdaderas joyas del país: la sanidad, la educación, las pensiones y la dependencia. Pero sus custodios parecen temblar ante cualquier reforma, ante cualquier innovación tecnológica y ante cualquier cambio que pueda alterar sus viejas estructuras. No necesitamos guardianes que se limiten a conservarlas bajo llave, sino responsables públicos capaces de abrir la caja fuerte, limpiarlas, reforzarlas y adaptarlas a los nuevos tiempos. Porque el Estado del bienestar no debería ser una reliquia del pasado, sino una garantía de futuro.

PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza

España se unirá a Marruecos

Cálmense los extremistas políticos de estos días. Los científicos tienen datos comprobados de que España se aproxima cada año cuatro centímetros más a Marruecos, por lo que acabará uniéndose a él; eso convertirá el Mediterráneo en un lago, lo que hará ridículo el que los ingleses sigan interesados por Gibraltar. Claro que “Las cosas de palacio van despacio”, y las geológicas, a veces, mucho más.

MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / Madrid

¿Era atómica o era genocida?

cada año se intenta olvidar más nuestra forzada “Era atómica”, iniciada el 8 de agosto de 1945. Mientras, aumenta el número de países con esas armas genocidas, saboteando las organizaciones internacionales. ¿Cuánto sobrevivirá así esta especie autodenominada “sapiens”?

JAUME MIT PAU / Barcelona

Contra la monarquía

Un ministro del PSOE ha defendido el papel de la monarquía al ver la foto de nuestro rey en Colombia junto a un personaje poco recomendable. Pero esto ha sido denunciado por el PP como si el PSOE prometiera acabar con la realeza. ¿Tan débil considera ser el papel de Felipe VI?

JOSEFA ORTEGA OLIAR / Madrid