Acaba de cumplirse el infausto quinto aniversario de la segunda toma del poder de los talibanes en el hoy llamado Emirato Islámico de Afganistán; un régimen vesánico de abominación y sangre, de sañuda crueldad. Chicas y mujeres convertidas en sacos andantes: figuras amorfas, para que no puedan actuar como fómite de pecado que atrae al hombre a la concupiscencia y así propagar la virtud y prevenir el vicio; mujeres que deben hablar en susurros o permanecer calladas en público, que no pueden tocar a un hombre ni ser tocadas por ellos, todo ello en un ambiente en el que está prohibida la música o cantar y en el que se mide incluso el tamaño de la barba de los hombres. Niñas que al cumplir los doce años son excluidas del sistema educativo y tras la pubertad, entregadas en matrimonios concertados; un régimen que comete todo tipo de atrocidades repugnantes. ¿Nos imaginamos a nuestras niñas viviendo en ese infierno? ¿Nuestras madres, mujeres e hijas embutidas en bolsas de basura, convertidas en seres invisibles, inaudibles e intangibles pero que pueden ser azotadas y lapidadas entre vítores y aplausos? Solas y desamparadas.
FRANCISCO JAVIER SÁENZ
¿Quién mueve realmente el país?
Vivimos en el mundo del deporte. El Mundial, el comienzo de la liga, vuelven a llenar de ilusión a millones de personas. El fútbol, con sus nuevas normas y la tecnología aplicada al balón, pretende aplicar justicia y evitar errores arbitrales. Todo para y por el fútbol. Quien marca un gol se convierte casi en héroe. Lo fueron quienes dieron las dos estrellas a La Roja con un solo gol cada uno. ¿Cuántos trabajadores son responsables, hacen bien su trabajo y son buenos compañeros? Sin duda, miles, cientos de miles, incluso millones están en ese ranking, sin tener la recompensa ni la calificación de un jugador de élite. No es de extrañar que muchos progenitores quieran que sus hijos alcancen esa gloria futbolística. Además, el dinero que mueve este deporte marca un abismo entre futbolistas, entrenadores y directivos frente al resto de trabajadores. Cabe una pregunta sencilla: ¿quién mueve el país, los millones de trabajadores que muchos de ellos se levantan a horas intempestivas, o los futbolistas que, a pesar de jugar varios encuentros a la semana, hacen menos horas que los trabajadores? Sin los primeros, ¿existiría esta afición futbolística?
PEDRO MARÍN USÓN
¿Era atómica o era genocida?
cada año se intenta olvidar más nuestra forzada “Era atómica”, iniciada el 8 de agosto de 1945. Mientras, aumenta el número de países con esas armas genocidas, saboteando las organizaciones internacionales, como las NN UU que así no pueden ni frenar las grandes matanzas, todavía “a la antigua”, “primitivas”, que se están cometiendo en Asia y África. ¿Cuánto sobrevivirá así esta especie autodenominada “sapiens”?
EMILIA NOVAS SOLER