Hoy once de mes, escribo en honor de la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén y Alcaldesa Mayor de esta ciudad. Y escribo con especial devoción pues todos los once de cada mes recordamos la gracia que tuvo Jaén con el glorioso Descenso de la Virgen María, allá por el año 1430, para socorro y amparo de nuestros mayores. Hoy 11 de junio, el que es considerado como “el día más grande de todo Jaén”, se conmemora el Descenso de la Virgen María a la ciudad, en la noche de San Bernabé del 1430. Bendita sea la hora en que María Santísima descendió del cielo a la ciudad de Jaén. Bendita sea aquella noche de época medieval en que María Santísima bendijo esta ciudad y la hizo mariana por siempre. Bendito sea el recorrido en sagrada procesión por las calles que discurren entre la Catedral y la trasera de San Ildefonso. Benditos sean aquéllos cuatro vecinos, cuatro personas sencillas, que tuvieron el privilegio de poder ver aquélla claridad en la noche del 10 al 11 de junio de 1430; he aquí los nombres de estos testigos; Pedro Sánchez, hijo de Juan Sánchez; Juan, hijo de Usanda Gómez; Juana Fernández esposa de Aparicio Sánchez, y María Sánchez esposa de Pedro Hernández. Bendito sea aquel provisor que recogió en acta notarial de fecha 13 de junio las manifestaciones de estos testigos, documento éste cuyo original se conserva íntegro y en perfecto estado en la Capilla de la Virgen en la Basílica de San Ildefonso. Como proclamó nuestro Obispo Monseñor Chico Martínez en la Solemne Misa de Cabildos del año pasado: “de aquel suceso, levantada acta por Juan de Villalpando tres días después, no solo legitima el hecho, sino que es testimonio del alma creyente de esta bendita ciudad.
Jaén acogió a María, y María no ha dejado de proteger a Jaén desde entonces”. Bendita sea la piedad popular del pueblo de Jaén que interpretó aquella visión como un prodigioso Descenso de la Virgen María a Jaén, y, agradecidos por esta ayuda y patrocinio celestial, en el lugar donde había finalizado aquélla misteriosa procesión, colocaron en una capilla una hermosísima talla gótica de la Virgen María con el Niño, posiblemente extraída de un retablo anterior, dando nombre a esta singular devoción. Bendita sea la piedad popular del pueblo de Jaén en los siglos venideros que tomaron a la Virgen de la Capilla por Patrona y Protectora de la ciudad, asociándola a cultos públicos y solemnes rogativas y procesiones. Benditos sean nuestros obispos, muchos de ellos llegados de fuera, y que han tomado la devoción como propia dándole solemnidad; el abulense Sancho Dávila, obispo en 1600, fecha en que se decoró la Capilla de la Virgen y se levantó la magnífica Reja de la misma; el riojano Fray Benito Marín, Obispo que costeó a mediados del siglo XVIII la remodelación de la Capilla de la Virgen y el retablo del Descenso; el manchego Antolín de Monescillo, que logró las bulas que aprobaron las indulgencias plenarias papales para los devotos de la Virgen de la Capilla en el siglo XIX; el abulense beato y mártir Manuel Basulto, obispo de la Coronación Canónica de la Virgen en 1930 en el quinientos aniversario del Descenso; el salmantino Rafael García, Obispo de la Recoronación en 1953. Benditos sean todos los devotos de la Virgen que durante siglos han venido a presentar ante nuestra Madre sus inquietudes, sus logros y sus desvelos. Ella conoce nuestras penas, nuestras luchas y nuestras heridas. Hoy le pediremos que bendiga a nuestras familias y que consuele a los que lloran. Ella no ha dejado de acompañar a Jaén desde 1430 y Jaén no ha dejado de acompañarla desde esa bendita fecha, y no lo hará mientras su pueblo la siga invocando con mucha fe. Hoy, en la Misa solemne de los Cabildos, lo civil y lo religioso se dan la mano, y por la tarde, portada a hombros de sus horquilleros saldrá su encuentro con su ciudad. ¡Viva la bendita ciudad de Jaén! ¡Viva su Patrona la Santísima Virgen de la Capilla!
MIGUEL SÁNCHEZ-GASCA / Jaén
Los quebraderos de Trump
La advertencia de la Comisión Europea a España por el exceso de cargas regulatorias en el sector retail resulta, cuanto menos, hilarante. Bruselas señala ahora, con moraleja de cuento moralista, la fragmentación normativa y la asfixia burocrática que padecen nuestras empresas, como si esos males hubieran brotado por generación espontánea y no fueran, en buena medida, el fruto maduro de un árbol regulatorio que planta y riega la propia Unión. Desde hace décadas, la UE ha construido un entramado normativo tan denso que hasta sus propios funcionarios se pierden en sus artículos. Todo con la loable intención de armonizar mercados, proteger consumidores y garantizar la competencia. Pero el afán regulador se ha convertido en un hobby feudal: legislar por legislar, como quien colecciona sellos. Y los Estados miembros, buenos alumnos, no solo acatan, sino que amplifican: a España le han sacado la tarjeta roja y ha aprendido la lección con caligrafía de burocracia escolar: regular más, intervenir más, fragmentar más. El resultado es un mercado interior que, lejos de simplificarse, se complica en cada nivel administrativo. Comunidades autónomas, normativas locales y requisitos tan divergentes como el humor de un comisario europeo convierten la actividad empresarial en una carrera de obstáculos, especialmente para pymes. Y ahora, desde Europa, con la cara seria de quien nunca ha firmado un formulario en triplicado, se nos pide moderación. Si el exceso de regulación es un problema, lo es tanto en Madrid como en Bruselas. Porque, al fin y al cabo, de tal palo, tal astilla. Y si la UE quiere poner el cascabel al gato, primero debería quitárselo a sí misma.
PEDRO MARÍN USÓN
Fiesta de la Resistencia
En La Iruela se encuentra todo preparado para la celebración, por quinto año consecutivo, de la Fiesta de la Resistencia. La localidad viaja hasta la Guerra de la Independencia para recrear los acontecimientos que sucedieron entre 1810 y 1812. El evento se desarrollará desde mañana viernes hasta el domingo, una cita en la que los asistentes podrán disfrutar de escenas teatrales de la época, de un mercado napoleónico, pasacalles musicales, talleres infantiles, la entrada de las tropas de la guerrilla nacional y la de las tropas francesas. También se podrá escuchar la lectura, por parte del pregonero de la villa, de los hechos más significativos de la contienda histórica que tuvieron lugar con la invasión del ejército napoleónico. Asimismo, el auditorio de la fortaleza de La Iruela será escenario de numerosas citas de máximo interés para el visitante. Como en todos los pueblos pequeños, no puede faltar la colaboración de los colectivos locales, los voluntarios, los trabajadores municipales y, en este caso, del cronista oficial José Sanjuán. Al encontrarnos en un núcleo de población serrano, distinguido como Municipio Turístico, tampoco puede faltar la degustación de su rica gastronomía, entre la que destaca el exquisito rin-ran.
JUAN LIÉBANA LÓPEZ / Jaén