Es el mes de cierre de la Renta. Mientras los medios se llenan de noticias sobre famosos que defraudan —cuyos juicios se demoran indefinidamente—, miles de contribuyentes anónimos se llevan la peor parte: una deuda con Hacienda que su economía no puede asumir. Hacienda permite fraccionar el pago, pero eso no resuelve el problema. Para muchas familias, es un roto en sus presupuestos. Ampliar plazos sería la solución parcial, pero hay otra más eficaz e iédita usar la información que ya tiene Hacienda. La Agencia Tributaria conoce, prácticamente al día, la evolución de ingresos de cada ciudadano. Con sus medios podría simular el resultado final de la renta y avisar, con tiempo suficiente, a quienes tendrán que pagar al cierre del ejercicio. Así, podrían ajustar el porcentaje de retención en meses siguientes y evitar sorpresas impagables. Hacienda no solo debe recaudar, debe ayudar. No puede tener una finalidad de abuso fiscal. Si esta institución adoptara medidas reales de prevención y transparencia, su imagen y su servicio cambiarían, pese al discurso incendiario de la clase política que solo grita, pero no resuelve.
PEDRO MARÍN USÓN