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Generación baby boom

06-10-2026 / 08:30

Mucho ruido y mal olor en la Puerta del Sol de Madrid. Jaleo infructuoso de unos pocos perroflautas que parecen tener poco trabajo y pretenden vivir del sudor de otras personas que se ganaron tener una vivienda que les suplementara su jubilación.

Afortunadamente, se tumbaron unos decretos sin nada de rigor que solo buscaban votos de un sector de gente con nulas aspiraciones más allá de algún tatuaje o piercing en salva sea la parte, con todos mis respetos a esas modernidades poco o nada relevantes. Decretos que daban alas a los inquilinos para no pagar y que no se les pudiera desahuciar. Decretos que obligaban a los dueños de las viviendas a renovar los contratos o indemnizar con 12 cuotas al inquilino si no lo hacían. En definitiva, parches que el Gobierno central quería introducir para ocultar tanta supuesta corrupción que le rodea.

El problema de la vivienda no se arregla con tiendas de campaña de cuatro parados fumando porros. Se arregla construyendo pisos y facilitando el acceso a ellos a los jóvenes. Requisitos adecuados a los salarios y una recalificación de suelos sin especulación. Pero hoy no me quiero centrar en esa generación que acampa para intentar vivir del cuento. Hoy voy más allá. Los que nacimos entre los años 1958 y 1975, o lo que es lo mismo, la generación baby boom, nos encontramos ya en una edad cercana al retiro laboral. Etapa de explosión de la natalidad en España que puede desembocar en un serio problema en cuestión de jubilaciones masivas. La sostenibilidad del sistema público de pensiones y el gasto sanitario en cuidados tiene en vilo a esta parte de la población, puesto que el aumento de la dependencia será mayor y la baja natalidad actual no suplirá esa pérdida, por lo que se presume que no habrá relevo generacional en el mercado laboral, sobre todo si esa otra generación costumbrista y de culo al suelo sigue por ese lado de la historia, muy poco afortunado. He de decir que son unos pocos los jóvenes que reivindican su futuro haciendo camping. La mayoría estudia, trabaja y crea una prosperidad propia y de país. No todos sestean. España está muy orgullosa de esos otros jóvenes que se esfuerzan por conseguir un futuro digno, de independencia y solvencia, que los gobiernos deben apoyar; a estos sí, a conseguir sus metas. Necesito aclarar que el término perroflauta es válido y legal, que está recogido en la Real Academia Española de la Lengua y que está referido a personas de estética bohemia o marginal asociada a este tipo de movimientos urbanos que Mari Carmen, esa funcionaria “pobre”, inició, dando una pena infundada que encendió la mecha de los podemitas, en su gran mayoría. Afortunadamente, y tras 8 años de mal gobierno socialista, se prevé un cambio que encauce la pérdida de confianza de los españoles en nuestros políticos y el apoyo masivo a un nuevo Gobierno sin Bildu, sin independentistas y sin fugados. Políticas de derechas que ya mandan en bastantes comunidades autónomas, asociadas con Vox o en solitario si las urnas lo permiten. Savia nueva y fresca que también examinaremos con lupa desde esa generación baby boom en la que me encuentro, preocupados también por los mayores, por “nuestros” niños y por el crecimiento en todos los sentidos de este país llamado España.

RAFAEL ORDÓÑEZ MARTÍNEZ