Enhorabuena a toda la directiva del Real Jaén en especial a un Artífice y gran amigo como es Fran Anera, a mí gran amigo Paco Lopera, Sebas, a todos mil gracias, pero especialmente a nuestro gran gestor deportivo, persona muy cercana y muy atenta con todos los aficionados del Real Jaén y que ha sabido gestionar una situación muy compleja y muy complicada cuando en 2020-21 el Real Jaén estaba al borde de la absorción por la gran deuda mercantil de los anteriores mandatarios. Sin ti no hubiera sido posible esto y lo sabes Fran, gracias y mil gracias por todos los que te acompañan en esta aventura. A mí gran y admirable entrenador Manolo Herrero, por su carácter de persona callada, tranquila y la forma tan bonita de gestionar un vestuario para conseguir dos ascensos en 1 año, a todos, gracias y gracias por devolver a Jaén y a toda la provincia la ilusión perdida desde el fatídico descenso de la segunda división. Hoy podemos decir con orgullo y con satisfacción que estamos un paso más arriba, que la segunda división está más cerca y el año que viene podremos disfrutar de fútbol de mejor categoría y más competitividad y calidad que éste año y los años anteriores en la ya olvidada 3ª RFEF.
Hoy más que nunca Real Jaén CF, orgulloso de ser lagarto y hoy amanecemos todos con una sonrisa en la cara porque podemos presumir con orgullo de tener al Jaén una categoría más arriba. ¡Viva el Real Jaén!
FERNANDO MELLINA / Jaén
Manuel de Falla: centenario del “Concerto”
En 1926 se estrenó el “Concerto per clavicémbalo (o pianoforte), flauta, oboe, clarinetto, violino e violoncelo”. Este es el genuino título del “Concerto” y no el de “para pequeña orquesta” como en algún lugar se ha escrito o presentado; son todos instrumentos solistas. Falla quiere rendir con esta música un homenaje a su admirado Scarlatti; el acento de la obra puede marcar un estilo arcaizante, pero la composición es plenamente contemporánea y totalmente española. La historia de esta composición tiene también su origen en el homenaje que quería ofrecerle con profunda admiración a Wanda Landowska por sus brillantes interpretaciones y dominio de este singular instrumento. Falla trabajó en la obra entre 1923 y 1926 y se fijó la fecha del estreno el 5 de noviembre en Barcelona, con ocasión del Festival del Cincuentenario de la Asociación de Música de Cámara. El Maestro, ya se sabe, era muy exigente consigo mismo y sus composiciones la revisaba y retocaba una y otra vez. Las fechas se precipitaron, las partituras copiadas a mano con imprecisiones, los ensayos de una obra difícil y compleja insuficientes, y al final la obra no se entendió lo suficiente y la interpretación de Wanda Landowska no fue lo brillante que se esperaba. Falla volvió a revisar la obra y se prepararon las partituras impresas; ante la negativa de Wanda de interpretar nuevamente la obra aludiendo compromisos adquiridos (lo cierto es que no volvió a interpretarla nunca más) el propio Manuel de Falla ensayó su obra en versión clavicémbalo y en versión piano. Ambas versiones fueron interpretadas en la Sala Pleyel de París el 14 de mayo de 1927 con un éxito clamoroso. El Maestro volvió a demostrar su calidad y grandes dotes como compositor y como pianista.
JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / úbeda
Belleza
Contemplar un paisaje armónico y hermoso alimenta nuestros sentidos y nos proporciona un profundo bienestar. Del mismo modo, un cuadro o un dibujo capaces de transmitir vida nos transportan a un estado de calma, alejándonos del mundanal ruido. Un buen libro, una escultura o una pieza musical son también expresiones de belleza que reflejan el talento y la sensibilidad del ser humano. Y qué decir del propio cuerpo humano, convertido hoy en objeto de aspiración, especialmente en el ámbito cinematográfico y mediático, donde la apariencia suele pesar tanto —o más— que la interpretación. Vivimos en una cultura donde el exterior ocupa un lugar predominante. La imagen se cuida, se moldea y se exhibe mediante un sinfín de productos, filtros y recomendaciones que prometen alcanzar un ideal casi siempre inalcanzable. Sin embargo, apenas se habla de la belleza interior. Esa que no aparece en fotografías ni vídeos, ni se mide en seguidores o “me gusta”. Valores como la bondad, la empatía o la solidaridad parecen relegados a un segundo plano, quizá porque no generan beneficio ni se pueden comercializar. En esta constante exhibición de la apariencia, corremos el riesgo de olvidar que la verdadera belleza no siempre es visible. Tal vez convendría detenernos, como ante un paisaje o una obra de arte, y aprender a reconocer también aquello que no se ve, pero que, sin duda, es lo que más nos define. Porque incluso en algo tan cotidiano como el lenguaje que utilizamos —también en las redes sociales— se refleja, sin filtros, la auténtica medida de nuestro interior.
PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA
“TRUMPoso” hasta en fútbol
Trump, tras haber hecho trampa en el campeonato, forzando a quitar el justo castigo al jugador de EE UU que hizo una entrada muy violenta al contrario, se ha colado con otra trampa en la foto del equipo español, vencedor de la Mundial de fútbol. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar esa auténtica vergüenza de EE UU y ya del mundo entero?
MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / Madrid
Golpes de Estado: de los tanques al asedio judicial y civil
Los golpes de Estado del siglo XXI ya no necesitan tanques ni militares en las calles. Ahora se orquestan desde tribunales, platós televisivos y redes sociales. La subversión democrática ha evolucionado. El clásico golpe de 1936 ha dado paso a fórmulas sutiles pero demoledoras: el “lawfare” y la insurrección civil inducida. Hoy la guerra política instrumentaliza el aparato judicial, económico y mediático para asfixiar gobiernos y destruir reputaciones. España vivió un ejemplo de manual con la persecución sistemática a Podemos. El desgaste político ya estaba hecho. Se logró por vías espurias lo que los votos no otorgaron. Ahora les toca a otros. Si el acoso institucional no basta, el nuevo golpismo moviliza masas radicalizadas mediante el odio digital, como en el asalto al Capitolio en 2021 o en Brasil en 2023. Ya no son generales sublevados. Son ciudadanos convertidos en tropas de choque por la propaganda fascista. La esencia es idéntica a la de hace noventa años: el pánico de sectores reaccionarios ante democracias que amenazan sus privilegios perpetuos. Ayer fueron fusiles y la retórica del caos; hoy son querellas prefabricadas, falsedades masivas y asedio institucional.
MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / Madrid