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Experiencias

22-10-2026 / 08:25

Cuando se habla de experiencia, suele pensarse en los años vividos o en los méritos acumulados. Pero poco se comenta de la experiencia que están recibiendo las nuevas generaciones al incorporarse al mundo laboral. La suya es una experiencia distinta: estudios más largos, empleos precarios, salarios escasos, emancipación aplazada y relaciones sentimentales que a menudo duran lo que dura un contrato. Se les exige prepararse, formarse y competir en un mundo digitalizado, pero se les ofrece una educación desigual: menos alumnos en las aulas, sí, pero también centros con carencias, profesorado interino y oportunidades que dependen demasiado del código postal.

La caída de la natalidad debería haber permitido clases más pequeñas y una atención mejor a cada estudiante. En demasiados casos, solo ha servido para aplazar decisiones. En un mundo digital, la igualdad de oportunidades no consiste solo en entregar pantallas o conectar escuelas a internet: exige enseñar a pensar, a discernir y a utilizar esas herramientas sin quedar a merced de los algoritmos. La escuela debería ser el primer escalón hacia la libertad, pero cuando llegan las elecciones aparece en los discursos como una promesa más, mientras la vivienda, las pensiones y las fotos con los mayores ocupan el centro de la campaña. Muchos se esfuerzan y pocos consiguen salir de la encrucijada presente. La administración se ha convertido para algunos en el refugio soñado, aunque son pocos los que lograrán acceder a ella. Mientras tanto, la clase política mira de reojo a los pensionistas y deja para más adelante a quienes deberían tomar el relevo. Parece que el futuro tiene dueño, y no son los jóvenes. ¿Alguien lo entiende?

PEDRO MARÍN USÓN

Gracias, Diario JAÉN, por dar voz a “El Dios jubilado”

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Diario JAÉN y a la periodista Ana Lechuga por la entrevista dedicada a mi novela “El Dios jubilado”. Dar visibilidad al trabajo de un escritor siempre es de agradecer, especialmente cuando se trata de una obra que aspira a despertar la curiosidad de los lectores y hacerles reflexionar. Y hoy tengo un motivo añadido para dar las gracias: tras la publicación de la entrevista, las ventas de la novela han aumentado sustancialmente, tanto en Amazon como en las librerías. Una noticia que me llena de satisfacción y que demuestra lo importante que es para los autores contar con medios de comunicación que se interesen por sus obras y les ayuden a llegar a nuevos lectores. Gracias, Diario JAÉN. Gracias, Ana Lechuga, por vuestro trabajo y por contribuir a que “El Dios jubilado” siga encontrando lectores. Y, por supuesto, gracias a todas las personas que os habéis interesado por la novela, la habéis comprado o habéis hablado de ella. Detrás de cada libro hay muchas horas de trabajo, ilusión y ganas de contar una historia. Que esa historia llegue cada vez a más lectores es la mejor recompensa para un escritor.

ESTEBAN MOLINA VELA / Jaén

Ya no estamos en el año 2008

La Feria de San Lucas ha llegado a su fin y mientras paseaba entre las casetas había una frase que se repetía mucho: “¡Qué caro está todo!”. Y esto se debe a que aunque ahora no haya que esperar una semana a ver el siguiente capítulo de nuestra serie favorita y los móviles sirven para más que llamar y escuchar politonos, hay quien sigue pensando que estamos en 2008. La gente se escandaliza al mirar la carta y creen que una cerveza debe seguir costando un euro y medio y un bocadillo no pasar de tres.

Ya han pasado casi dos décadas de aquel 2008 que marcó un punto de inflexión en la economía mundial. La crisis financiera golpeó duramente a nuestro país y desde entonces parece que vivimos en una recesión permanente. Por si fuera poco, esta sensación se ha agravado con la escalada inflacionista de los últimos años.

Los precios no paran de crecer y los salarios parece que siempre vayan por detrás. Por esto, puede que la queja por el precio de una cerveza no sea solo nostalgia, sino el reflejo de que el poder adquisitivo ha menguado.

Esta sensación de precariedad permanente, paradójicamente, se ha visto acompañada por cambios en los hábitos de consumo; las compras y ofertas se prolongan todo el año y raro es el fin de semana o puente en el que no se haga una escapada. El carpe diem parece ser el lema de una sociedad que está en una huida hacia delante, en la que el goce efímero permite evadirse de lo que pasa más allá del palo selfie. Además, ¿para qué ahorrar si con lo que se ahorra no da para nada? Sin embargo, sería un error caer en esta premisa cortoplacista. El ahorro permite amortiguar los problemas económicos y sin él se complica emprender o comprar una vivienda. Desde 2008 ha cambiado la forma de consumir o de ver una serie. Lo que no lo ha hecho es la necesidad de disfrutar incluso en los momentos difíciles. Por eso, por muy caro que esté todo, un jiennense no se pierde su feria.

JOSÉ LÓPEZ VEGA / Jaén

Y surtió efecto...

La campaña permanente de quejas y lloriqueos que se ha emprendido desde el Real Madrid contra los árbitros ya ha tenido su primera víctima: el Sevilla. ¿Habrá más? Se viene Clásico y se espera “campañón”.

FAUSTINO LASARTE GÁRATE