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Europa en el andén

05-07-2026 / 08:41

Sentado en la terraza de un pequeño café, él escribía anotaciones para su próxima novela. Sin saber muy bien cómo ni por qué, levantó la vista y la vio. Estaba con un grupo de personas que conversaban sin estridencias. Sus miradas se cruzaron, cargadas de preguntas invisibles: ¿de dónde has salido?, ¿por qué no te encontré antes?, ¿quiero conocerte? Ninguno de los dos dio el paso. Nadie rompió la distancia. Ella se marchó, volviendo la vista hacia él. El novelista observó cómo aquel hilo silencioso se desvanecía. Ambos comprendieron, quizá demasiado tarde, que el tren de lo posible acababa de partir. Algo parecido ocurre hoy en nuestra sociedad. Como en ese instante irrepetible, somos conscientes de que hay oportunidades que pasan ante nosotros sin que lleguemos a subirnos. La inteligencia artificial y la computación cuántica no son promesas lejanas, sino vectores que ya están redefiniendo la competitividad económica, la calidad democrática y el equilibrio internacional. Europa no está ausente, pero sí rezagada, fragmentada y, en demasiadas ocasiones, dependiente. Mientras otros avanzan con decisión, aquí debatimos, regulamos y observamos cómo esos trenes ganan velocidad. Sabemos que pueden traer prosperidad, autonomía y liderazgo. Y, sin embargo, seguimos en el andén, mirando cómo se alejan. La cuestión ya no es si pasarán más trenes, sino si estaremos dispuestos a subirnos a tiempo.

PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza

Un fútbol corrupto

Los auténticos aficionados nos quejábamos de la manipulación que de ese deporte hacía el franquismo. Pero ahora, con una cierta democracia, tenemos una corrupción aún más descarada, comprados como están tantos equipos, llevando sus jugadores en su camiseta propaganda de regímenes dictatoriales muy crueles, “pero” con petróleo. Así pueden comprar a los mejores jugadores del mundo, hasta el punto de que el “Madrid” hay partidos que gana sin ningún jugador español (¡!). ¿Caben triunfos más... de otros?

DIEGO MAS MAS / Madrid

Le llegó su hora

Me niego a escribir su nombre y el apodo que le hizo tristemente célebre durante su delictiva vida. Asesinó a 17 personas, siendo una de ellas José María Piris, un chaval de trece años y resultando herido en aquella “machada” su amigo Fernando, quien perdió la visión en un ojo, la audición en un oído, además de diversas lesiones; me consta que no hay día en que no recuerde a su amigo de infancia. ¿Cuáles habrán sido los últimos pensamientos de ese intrépido y osado liberador de pueblos? Un moderno “Capitán Trueno”, un genuino jabato que se jactaba de que él ejecutaba, no mataba; un ducho “ejecutor” que en un alarde de máximo coraje y bravura, paró a un vehículo que llevaba a un herido de una de sus ekintzas (acciones) y tras abrir la puerta, le remató. Fanfarrón y engreído, jamás renegó de sus criminales actos sino que se ufanaba públicamente de ellos. ¿Cómo puede existir gente que lo venere como a un dios? Confiemos en que ese tipo de homo sapiens se haya extinguido y sea una horrorosa pesadilla que no se vuelva a repetir. No banalicemos el mal, no le abramos la más pequeña de las rendijas porque entrará para destruirnos. A este, le llegó su hora.

FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / Larsarte-Oria