Nuestro clásico y místico San Juan de la Cruz dejó escrito que “las criaturas son como un rastro del paso de Dios. Por esta huella se rastreará su grandeza, su poder y sabiduría y todos sus atributos”. Efectivamente, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios.
Y aún después de la caída el hombre mantiene su inteligencia y su capacidad de discernir el bien del mal y por lo tanto es responsable de sus acciones. El don de ciencia, que nos llega a través de la acción del Espíritu Santo en las almas, facilita al hombre comprender las cosas creadas, la entera creación, como señales que llevan, si no lo obstaculizamos, a Dios. Es la elevación del orden natural al orden sobrenatural. El hombre, volviendo a la frase del Santo Carmelita, no alcanza por sí mismo esa grandeza, ese poder y esa sabiduría que le han sido donados gratuitamente por Dios y no por la IA. Nada ni nadie puede penetrar en la propia conciencia. La conciencia es como la torre murada inexpugnable que solo puede ser destruida desde dentro. De ahí la obligatoriedad de defenderla con el poder y la sabiduría, la ciencia y la fortaleza que también nos son transmitidos por el Espíritu Santo: El hombre ha sido creado por y para Dios. Por eso se hace necesario transcender nuestra mentalidad para que viva inmersa en la sobrenaturalidad de Dios y no en la materialidad de la IA pues esta tiene una finalidad palpable y sustancial para resolver problemas prácticos. La grandeza del hombre rebasa infinitamente los confines del pragmatismo imperante.
JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / Úbeda
Feria de El Puerto
Modestamente voy a dar mi opinión sobre cuáles son las mejores faenas toreras de la gran Feria del Puerto. El orden no significa que son mejores una de otra: La de Pabilo Aguado a un toro de Nuñez del Cubillo. De Borja Jiménez, a un toro de García Jimenez. Morante de la Puebla, a un toro de Alvaro Nuñez. Alejandro Talavante, a un toro de Alvaro Nuñez, que debió ser directamente indultado por parte de la presidencia. David de Miranda a un toro de García Jimenez. Mejores corridas la de García Jimenez y la de Alvaro Nuñez. Premio... al público de la Plaza de Toros del Puerto de Santa María.
SANCHO DÁVILA IRIARTE
Conectados pero incomunicados
Es raro hoy en dia ver a alguien que no tenga en su mano un teléfono móvil. Lo llevan a todas partes. Es un apéndice más del cuerpo, tanto si estamos caminando por la calle, —como si fueran todos bomberos o médicos esperando una llamada para atender una emergencia—, como en los restaurantes, allí lo dejamos sobre la mesa, como en el autobús o en el metro hablando con alguien que quizás le esté esperando en la siguiente parada. Es el oxígeno necesario para mantenerse con vida. Se va andando y como uno no se aparte, el que viene en sentido contrario con el susodicho artefacto conectado, se tropieza de cara sin remedio. Y no digamos de los que tienen en los oídos airpods con los que introducen en su cerebro música a un elevado nivel de decibelios con lo que es imposible que oigan el coche que se aproxima al cruzar la calle, o alguien que se acerque para preguntar una dirección o la hora. Estamos muy conectados pero muy incomunicados con el mundo que nos rodea. Aunque también sirva para enviar un WhatsApp hemos perdido la calidez de un encuentro que nos hace sentir más próximos y se perciben sentimientos y estados de ánimo imposible de trasmitir con unas líneas escritas de modo telegráfico. La tecnología mal empleada crea una adicción, un vicio que nos deshumaniza.
LOURDES CAMPS CARMONA
El incendio negacionista
Todas estas interminables olas de calor, con vidas y hectáreas arrasadas, me recuerdan a aquella película, “No mires arriba”, la cual es una mordaz crítica a esta infantil y frívola sociedad que desprecia el conocimiento y a los trabajadores de la Ciencia. También se hace un pequeño homenaje a Carl Sagan, aquel gran divulgador que luchó en sus últimos años por nuestro azulado y único hogar, alertándonos de la constante contaminación y del efecto invernadero. Han pasado ya casi 40 años de eso, y la situación claramente ha empeorado: se están descongelando los polos, los océanos se calientan y llegarán nuevas epidemias. Los gobiernos apenas han hecho nada, siguen con su voraz y autodestructivo modelo económico frente a los desesperados avisos de los científicos (Turiel, Valladares...). A pesar de las prolongadas sequías y terribles “DANAs”, como la de Valencia, algunas comunidades autónomas tienen como “prioridad nacional” el “negacionismo” en todos sus aspectos: secar humedales como Doñana, permitir la “gentrificación”, recortar en prevención forestal, en sanidad, en educación... Mientras, los “vende-patrias”, lacayos del pederasta “Hitler” anaranjado, hacen leña del árbol caído. Emplean impunemente el odio y la desinformación —el quinto jinete del apocalipsis— para una población fanatizada y funcionalmente analfabeta. Es
por ello que Jesús Quintero bien sabía del terrible daño que pueden provocar esos mensajes. De todos modos, todavía estamos a tiempo para cambiar.
JORGE DE ABAJO BEDMAR