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HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

El veneno de socavar las urnas

10-07-2026 / 08:43

Resulta alarmante que, cuando las expectativas propias flaquean, el PP siembre sospechas sobre el sistema electoral —¿será que no se creen ni sus propias encuestas?— sin aportar una sola prueba. Y cuando la reacción social evidencia el despropósito, pretenda negar lo que dijo con absoluta claridad. No es la primera vez que ocurre. ¿De verdad creen que la ciudadanía no recuerda? El sistema democrático español cuenta con un engranaje de garantías judiciales, técnicas y administrativas sólidas que protegen la soberanía popular desde la Transición. Cuestionar de manera sistemática este pilar solo busca justificar la desobediencia o el asalto futuro al orden constitucional. Quien incide en la estrategia de la sospecha asume una responsabilidad histórica nefasta. Jugar a la conspiración electoral es cruzar una línea de no retorno. La agresión verbal a las urnas abre de par en par las puertas al fascismo. No hay neutralidad posible: quien desacredita la democracia para mantenerse a flote está legitimando su destrucción.

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / MADRID

Venezuela lo demuestra: la única autoridad es la autoridad moral

Desde niños nos han hecho creer que la máxima autoridad en una nación es el Estado, los políticos. Nos lo han inculcado en la escuela que, precisamente, responde a “programas de estudio” impuestos por los políticos y burócratas. Pero hete aquí, por mostrar un ejemplo de lo que normalmente ocurre en todos los países, que después de los terremotos en Venezuela las fuerzas del Estado y sus burócratas, se han dedicado a dificultar la ayuda humanitaria, y hasta han estado saqueando propiedades mientras las personas morían por falta de rescate a tiempo. La ciencia de la moral es la que estudia las leyes de la naturaleza para lograr la adecuación del hombre al orden del cosmos, de modo que se desarrolle plenamente. Y, por cierto, todo ser humano quiere lograr su evolución plena, la felicidad, la perfección (el último fin, el bien). De modo que las personas seguirán de buen grado a quién mejor los conduzca hacia y dentro del orden natural, quién tenga más autoridad moral. Es el liderazgo por influencia que todos siguen de buen grado en tanto los conduzca a un mejoramiento personal ya sea espiritual, físico o profesional. Por otro lado, precisamente aquello que pretende desviar el curso natural, espontáneo del cosmos, de la vida, es la violencia según ya la definían los griegos como Aristóteles. De modo que la violencia solo puede desordenar, destruir.

Y resulta que los Estados modernos, en particular los políticos y burócratas, se arrogan el monopolio de la violencia con el que recaudan impuestos —de otro modo desaparecerían— e imponen “leyes”. La ‘autoridad’ coercitiva está hecha, precisamente, para violar el orden natural y sus leyes, para forzar el desvío del desarrollo natural de la vida, pretende imponer un orden por compulsión, una sociedad artificial diseñada por el raciocinio del algún o algunos iluminados, que suplante lo natural y solo consigue destruir. La autoridad moral, aunque se soslaye, es la más obedecida que existe. Piense en su vida diaria, las acciones más importantes que realiza las hace por razones morales como el cuidado de su familia. En cambio, todos intentan “legalmente” y hasta “ilegalmente” evadir impuestos y toda ley estatal. Según Isaac Asimov “la violencia es el último recurso del incompetente”, el recurso de quien no puede liderar con razón. Aldous Huxley, en su obra “La Filosofía Perenne”, afirma que “Las sociedades se mantienen, no principalmente por el miedo de los más al poder coactivo de los menos, sino por una difundida fe en la decencia de los demás”, lo que resulta obvio pues si todas las personas salieran a robar no habría policía capaz de contenerlas. Es decir, es falso que las sociedades necesiten de un poder coactivo para vivir ordenadamente. Por nombrar un ejemplo a nivel global, internet que tantos cambios y beneficios ha traído, es el resultado de un desarrollo espontáneo sin gobierno central. Pero no es un caos, por el contrario, mejora notablemente el acceso de todos a la información y expresión, transparentando, agilizando y mejorando la organización social.

ALEJANDRO A. TAGLIAVINI

España extremista, poco democrática

Como antes el PSOE se alió, para gobernar con el tan efímero Podemos, hoy vemos al PP andaluz hacerlo un bocazas ultraderechista, Vox, en plena crisis por la corrupción de su jefe y su tan servil como antipatriótica entrega nada menos que al incalificable Trump estadounidense. ¡Qué poco y parcial ha sido nuestra renaciente democracia!

DIEGO MAS MAS / MADRID

Un político extremista

a los hechos me remito: Acaba de recibir el “regalo” de un avión de 500 millones de dólares de un país petrolero y ha forzado al presidente de la FIFA a anular la sanción a un delantero de fútbol de su país. ¿Cabe mayor descaro que el que exhibe a cada momento, para vergüenza de su país y del mundo civilizado? Sí, se trata del mismo Donald Trump, que no ha tenido escrúpulos en multiplicar sus negocios y riqueza desde su posición de presidente y faltar a sus promesas pacificadoras para engañar a su pueblo y volver a ser presidente.

MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / MADRID

Vacaciones

La imagen de alguien sentado o tumbado en la playa, con o sin libro, es la postal típica de este país rodeado de costas. También lo es la de quienes descansan en la montaña, en contacto con la naturaleza. No se habla del turismo urbano. Ni de aquellos a quienes su economía no les permite salir de su ciudad, porque la vida, o las circunstancias, los ha dejado en tierra, sin viajar. Para todos, el denominador común es el calor agotador. Esas olas que sufre Europa, con temperaturas inimaginables hace unos años. Y mientras el termómetro sube, también se mide otra resistencia: la del Gobierno nacional, capaz de aguantarlo todo, menos, curiosamente, dar solución a los problemas que lo hacen arder. Hay que seguir adelante, no queda otra. Resistir, como resisten los que no pueden marcharse y los que mandan, cueste lo que cueste, aunque el coste termine pagándolo siempre el mismo. Unos miran por su bienestar; otros, por el suyo. Todos esperando que una brisa fresca se escape de las previsiones climáticas y políticas. En vacaciones, el descanso es un artículo de lujo que muchos solo pueden contemplar desde el escaparate ajeno.

PEDRO MARÍN USÓN / zaragoza