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El pisito

07-08-2026 / 08:26

Lo fascinante del “pisito” de 485 metros cuadrados no es su tamaño, sino el tierno esmero con el que intentaron ocultarlo. De no ser porque un periodista husmeó en el Registro de la Propiedad, tres meses después de la firma secreta, hoy estaríamos financiando una majestuosa residencia a Ayuso pagada con el dinero de todos los madrileños, pero camuflada en los presupuestos como “almacén de fotocopiadoras” o “archivo de folletos turísticos” a unos metros de casa de sus padres.

Cuando el escándalo saltó por los aires, la primera pirueta argumental de la factoría de ficción de la Comunidad de Madrid rozó la genialidad: afirmaron que la lideresa necesitaba urgentemente ese espacio como despacho temporal. ¡Claro que sí! Ideal para recibir autoridades en la terraza de 200 metros cuadrados, porque los acuerdos mejoran sustancialmente si se hacen con un buen cóctelito al aire libre y vistas VIP a Chamberí. Qué mejor sitio para firmar un decreto que junto a una barbacoa en la terraza. El problema es que, como el Plan Urbanístico prohíbe las oficinas allí arriba, cambiaron el libreto de excusas por algunas delirantes y victimizantes: que si los incendios, que si el sueldo congelado, que no sabemos para qué será... Y, redoble de tambor, como guinda final se vende para ayudar a los de los incendios. Patético uso de las víctimas.

El verdadero milagro de la presidenta no es obrar el prodigio de encontrar un pisito enfrente de la casa de sus padres, sino lograr que la justicia sufra de repentina presbicia. Mientras a unos les inspeccionan hasta los calzoncillos que llevan, los de derechas se van de rositas. Aquí los tribunales mirarán hacia otro lado con total elegancia. En Madrid, la Diosa Temis no solo es ciega, sino que parece estar esperando pacientemente a que la inviten al cóctel de inauguración. ¡Y pensar en la que le montaron a Sánchez por cambiar un colchón que llevaba siete años con Rajoy!

MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / Madrid

Ceuta, Melilla... y Gibraltar

El otro día me manifesté con un amigo, y envié fotos a los medios, contra la “invasión” de Ceuta, permitida, creo, por algunos para desacreditar a nuestro gobierno. Pensar en el Estrecho me hizo recordar mi primera manifestación, con 13 años, durante el franquismo, por un “Gibraltar español”. Y, con ello, en lo evidente: “Justicia, para todos o para ninguno”. Máxime con contradicciones tras claras sobre posesiones cada día de menor valor, que pueden sustituirse a menor coste global, en lo hoy realmente importante, por tratados comerciales.

MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA / Madrid

Unos pocos ganan, muchos pierden

La gran banca española, en el primer semestre, ha ganado un 18% más. Es su gran año de oro. Los centros de datos de Aragón requieren un 20% de la luz que se consume en España. Con estas dos informaciones nos hacemos una idea del camino que llevamos en la actualidad. Mientras los titulares se ocupan de los incendios, de las altas temperaturas, de la invasión premeditada en Ceuta, las otras noticias de los grandes beneficiados por el sistema actual, a la chita callando, van haciendo su agosto.

No es nueva esta situación, al ser la misma que se produjo en la era de la industria, donde la presencia de la gran banca se daba por descontado, recogiendo pingües beneficios. Mientras, el salvavidas de los menos poderosos y más vulnerables, en el refugio de la educación, se ve abocado a que no se producen los grandes cambios que podrían sacarnos del ostracismo al que nos encaminamos. ¿Por qué?. Sencillamente, no es vendible por parte de los comerciales políticos. ¿Se acuerdan de la ministra que quería suprimir la asignatura de informática en secundaria? Ello nos puede dar una idea de por dónde van los tiros en esta clase política, que solo se ocupa (casi mejor, “okupa”) de los titulares del momento, del protagonismo en los medios, del insulto al oponente. ¿Es esta la política que se espera de una democracia? Sin duda, la respuesta es no, porque seguimos permitiendo esta situación sostenible para unos pocos e insostenible para una gran mayoría. Por desgracia, es una vuelta al pasado, independientemente del sistema político, porque no tenemos fuerzas para protestar, para rebelarnos ante tanta indiferencia hacia los votantes.

PEDRO MARÍN USÓN / Zaragoza

Fronteras

El espíritu del ser humano, su alma, habita en lo más recóndito de toda persona. Es etéreo e inaccesible; una frontera abstracta que defendemos con uñas y dientes, que abrimos a quien nos place, pero nunca en su totalidad. Nos pertenece, es algo personal e intransferible: nuestro yo. Habitamos en todo tipo de viviendas que comparten un nexo llamado seguridad y privacidad; para lograrlo, necesitan de fronteras físicas y electrónicas ya que ansiamos sentirnos inmunes a todo lo que provenga del exterior. Los colegios de nuestros hijos, son un coto cerrado a visitas inesperadas, no queremos sorpresas y no accede cualquiera; disponen de una frontera. Los cuerpos policiales que patrullan por nuestras calles y las FF AA, actúan como fronteras móviles que protegen y sirven a la sociedad. Vivimos rodeados de fronteras pero utilizamos eufemismos para referirnos a ellas. Las fronteras de los países deben ser defendidas con el mismo ardor, entusiasmo y convicción; son nuestra custodia. Protegen la casa común, no deben ser holladas.

FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / Lasarte-Oria

Limpiacorrales

Durante agosto no hay aldea, pueblo o ciudad de Jaén que no viva unos días de fiesta. Uno de esos núcleos de población donde estas jornadas invitan a la alegría, a la convivencia y al reencuentro es la Estación de Espeluy, perteneciente al municipio de Espeluy. Aquí, en la comarca de La Campiña, disfrutan cada verano de las ya tradicionales fiestas “Limpiacorrales”, que se desarrollarán desde mañana viernes hasta el domingo, día 16. Cabe destacar que esta pedanía atesora un importante patrimonio ferroviario. Además, cuenta con otro atractivo de gran relevancia: el almacén de aceite de oliva de la Fundación Patrimonio Comunal Olivarero, considerado el mayor centro de almacenamiento de aceite de Europa. Del mismo modo, en la localidad está asentada una empresa dedicada a la fabricación de traviesas para las líneas de alta velocidad (AVE), así como para la red ferroviaria convencional y de cercanías. Otra cita destacada llegará en el mes de octubre con la celebración de las IV Jornadas Medievales en el Castillo de Espeluy. En definitiva, es un buen momento para acercarse a esta parte de la provincia y participar en unas celebraciones que combinan tradición y hospitalidad.

JUAN LIÉBANA / Jaén