La calle está muy alborotada debido al eclipse astronómico que empaña a otro tipo de eclipses cuyo impacto sufre el ser humano con el transcurso de los años: el vigor físico, la agilidad, la mente, etc., van menguando inexorablemente. En otro orden de cosas, vemos cómo la educación y el respeto languidecen frente a un relativismo y nihilismo que cual tela de araña avanzan con firmeza; otro eclipse. La clase política, antaño formada por gente muy culta y respetuosa, ha ido progresivamente eclipsándose para caer en la zafiedad más absoluta y deprimente, transmutándose en un patio de Monipodio. Eclipse generalizado es la proliferación del tuteo en detrimento del usteo, so capa de que aquel resulta rejuvenecedor e igualitario; lo vemos, por ejemplo, cuando se acude a un bar o restaurante en el que una camarera desconocida pregunta esbozando una sonrisa: “¿Qué os pongo, chicos?”. Niños, adolescentes y adultos profieren blasfemias e interjecciones groseras: Un eclipse descorazonador. ¿Volverá a reinar la luz sobre las tinieblas que nos eclipsan?
FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / Lasarte-Oria