Bombardeo en Jaén
Hace unos días tuve oportunidad de escuchar desde mi casa las explicaciones que daban a un grupo de personas sobre el bombardeo de Jaén. Es un episodio que conocía por los relatos de mi abuela, quien lo vivió y me contó el origen de los aviones, el trayecto, los daños materiales y sobre todo los muertos civiles, que fueron bastante numerosos. Sucedió casi una década antes de que yo naciera y ya han pasado bastantes por mi vida. El que dirigía el grupo aclaró que no se trataba de reabrir heridas, pero era un hecho histórico que relató más o menos como yo sabía. Dado que estaban junto a la Iglesia de San Ildefonso, que conserva las huellas en su fachada, sede de la patrona de Jaén, de cuya cofradía soy hermano mayor, se me ocurrió que podría ampliarse el conocimiento histórico de aquella época, por supuesto, sin querer reabrir heridas y mucho menos de polemizar. San Ildefonso fue transformado en almacén de abastos. Se intentó proteger la Corona de la Coronación Canónica y, finalmente, desapareció. Muchos objetos religiosos fueron también robados, profanados y quemados. Numerosas personas expusieron su vida guardando dichas imágenes y algunas la perdieron. Podríamos recordar el destino de los frailes de la Merced, torturados y asesinados por el solo delito de ser frailes. La Santa Iglesia Catedral fue usada como comisaría, cárcel y almacén y, a este efecto, entraban y salían camiones, carros y lo que hiciera falta. Se podrían recoger cientos de testimonios y el trayecto sería largo. Repito, todo esto sin ánimo de reabrir heridas, ni de polemizar, aunque si una iniciativa así saliera adelante, no contaría con mi apoyo. Acabo ya manifestando el respeto que se merecen otras opiniones.