Beneficios desorbitados

15 mar 2019 / 16:28 H.

Con motivo del Día Mundial de los Derechos del Consumidor, deberíamos reflexionar sobre algo que, al menos a mí como cliente, me resulta escandalosamente llamativo: Cuando compramos un producto o servicio, no queremos pagar de más; pero a juzgar por las crónicas económicas, no es así. Las compañías alardean de inmorales beneficios de miles de millones de euros y se pavonean entre sí por ver cuál logra el récord. A tenor de estas rentabilidades astronómicas, se infiere que han cobrado más de lo razonable en su afán de apoderarse como sea del dinero ajeno. Uno es libre de comprar o no; aunque en demasiadas ocasiones no hay opción: electricidad, gas, tanatorio, transporte o agua, son servicios de primera necesidad. Antes eran públicos y garantizaban un precio justo. Tras privatizarse, el desbocado ansia de lucro impuso una vertical escalada de precios que nos convirtió en víctimas de un gran fraude especulador forzándonos a desembolsar más de lo éticamente justo.

Bienvenidos al club! Ciudadanos, el partido que iba a “sanear” las instituciones, está cometiendo los mismos errores que sus hermanos mayores. El último caso lo hemos conocido hace horas: el “pucherazo” en las elecciones primarias de Ciudadanos para liderar el partido en Castilla y León. Haré un resumen: Silvia Clemente, expresidenta de las Cortes de Castilla y León pertenecía al Partido Popular. Hace un par de semanas abandonó su partido y tres días después fichó por Ciudadanos. Vamos, que de la noche a la mañana cambió su “chip” porque su ambición era mayor que su convicción. Como decía Groucho: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”. El caso es que la señora Silvia Clemente todavía lleva intrínseco el ADN del Partido Popular y esa mala costumbre de saltarse todas las reglas, porque piensan que nunca les van pillar en un renuncio. Total: han aparecido como por arte de magia 82 votos de más, y todos esos votos de más “casualmente” le votaban a ella, (es fácil hacer la cuenta: había ganado con 561 y ahora se le han quedado en 479, que si los restamos son 82). Ahora han subsanado el “fallo”, pero me quedan muchas dudas: ¿Ha sido un error humano como dice el número 2 de Ciudadanos señor Villegas, o nos la han querido meter doblada y a última hora han reculado porque se había descubierto el pastel? No hay que olvidar que este señor recomendó el “fichaje” de Silvia Clemente. ¿El poder corrompe, o al ambicioso corrupto le gusta el poder? Por otro lado, ¿esta es la limpieza de las instituciones que prometía Ciudadanos? ¡Qué pronto ha aprendido a “cocinar pucheros”!

El Papa Francisco asistía recientemente en la sede de la FAO, de las Naciones Unidas, a la celebración del cuarto Foro de los pueblos indígenas. No es la primera vez que el Papa visita este encuentro, ni la primera ocasión en la que se encuentra con representantes de las comunidades indígenas. Me parece que a Francisco le interesa que estos encuentros adquieran la dimensión pública que merecen por razón de sus protagonistas, así como de lo que estos pueblos significan en el mundo de hoy en día. Ellos son, según decía el Papa, “un grito viviente a favor de la esperanza”, puesto que su modo de vida nos recuerda la responsabilidad que todos los seres humanos tenemos con relación al mundo que habitamos. La casa común, expresión que ha hecho fortuna en el magisterio de Francisco, es el bien común que estamos llamados a cuidar en función de “gerencia” que nos ha sido encomendada.

Los datos de la agencia europea Eurostat sobre la natalidad en España no dejan lugar a la duda. Se sitúan, por primera vez en mucho tiempo, por debajo de los 400.000 al año. Si nos quedamos con los nacimientos solo de mujeres españolas la cifra nos retrotrae al siglo XVIII, en una época en la que en España había tan solo entre 7 y 8 millones de habitantes, en lugar de los cerca de 46 con los que contamos en la actualidad. El invierno demográfico es cada vez más profundo. La caída de los nacimientos, como se ha subrayado desde el Foro de la Familia, es el fruto de años de políticas de desprecio y acoso a la familia y a la maternidad, que ya no pueden sostenerse ni un minuto más. Urge un Pacto por la Maternidad, que vaya más allá de los necesarios incentivos económicos.

La Iglesia es la única institución internacional que ha realizado un gesto como este para afrontar el drama de los abusos sexuales que han golpeado con fuerza en la sociedad actual, pero para algunos, todo lo sucedido en Roma sería demasiado poco. A estos, el cardenal Blázquez les invitar a leer, sin prejuicios, el impresionante Discurso del Papa Francisco, en el que hace un detallado examen de conciencia, se invita a denunciar ante la Justicia este tipo de crímenes, se apuntan una serie de protocolos que servir para la prevención de los abusos a menores de edad y se interpela también a los gobernantes, porque un problema de este tipo nos concierne a todos y todos juntos debemos colaborar en su erradicación.