El hueco vacío

25 ago 2019 / 11:15 H.

Estamos tan acostumbrados a no parar durante el año, me refiero a la población trabajadora, no a los parados, bastante tienen, que cuando llegan las vacaciones de verano a muchos pasa que estas semanas les hastían, les cansan, pasados unos pocos días, les sobran. Y esto, ¿por qué puede ser? Me voy a atrever a decir, no como un maestro sino como un lego, que quizás lo que ocurra es que hemos “llenado” nuestra vida con tanta actividad, dejando lo justo para descansar lo necesario, que cuando se nos vacía esa actividad, no sabemos qué hacer con nuestra vida. Quizás es un desvarío lo que digo, quizás. Pero, en mi humilde opinión, eso es lo que creo que ocurre. Pienso que nos falta llenar el alma, un poquito aunque sea; dar un hueco a la vida interior, a pensar en buscar una relación con lo trascendente, con Dios, y buscarla, digo yo, en nuestras propias raíces, las de nuestros padres y abuelos —de otra pasta afirmamos—, en las cosas que nos decían y nos enseñaban de pequeños y de no tan pequeños, en todo aquello que nos relacionaba con nuestro Creador, de quien todo bien procede, Padre de todos, que está sobre todos, actúa en todos, lo puede todo y es capaz de llenarlo todo.