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Urbanismo y sentido común

El urbanismo del sentido común debe rescatar a Jaén de un letargo de décadas. El nuevo PGOM representa una oportunidad histórica para enmendar errores de diseño que fragmentan la cohesión social y económica de la ciudad. El primer gran examen de este planeamiento es la regularización de las zonas industriales. El dinamismo comercial y las demandas reales de los ciudadanos han transformado de facto antiguos polígonos en dinamizadores de uso terciario y de servicios. Mantener estos espacios en un limbo alegorístico frena la inversión y la seguridad jurídica. El sentido común exige una legalización real, ágil y definitiva que asuma la realidad económica a pie de calle. Por otro lado, la justicia distributiva urge en los barrios del Sur, los eternos olvidados de Jaén. Mientras otras áreas concentran inversiones, las zonas meridionales sufren un déficit crónico de equipamientos y superficies comerciales de proximidad. Curar Jaén no es expandir el mapa; es dotar de la misma dignidad urbana a cada rincón, equilibrando los equipamientos y los usos terciarios para que el código postal deje de segregar a sus vecinos.