Suele decirse que la Justicia es igual para todos, pero, en la práctica, no deja de ser un desiderátum. Al final el acceso a una Justicia de calidad tiene múltiples limitaciones, con la cuestión económica como una de las principales. De ahí, la importancia de contar con un sistema robusto de turno de oficio que supla esas necesidades. Por desgracia, durante años, el turno de oficio no ha estado bien dotado, como evidencian las demoras en el pago de los honorarios de los letrados. El Colegio de Abogados hace un esfuerzo ímprobo para garantizar que el sistema funcione en las mejores condiciones a pesar de la que la implicación de la Junta de Andalucía es manifiestamente mejorable, aunque también es cierto que se han realizado algunos avances. El colectivo de letrados mantiene encendida, desde tiempos inmemoriales, la antorcha de las reivindicaciones ante la precariedad para esta prestación fundamental a la sociedad. La principal demanda radica en unos baremos tan exiguos que no cubren los costes reales de los desplazamientos realizados ni el tiempo que debe dedicarse al usuario. Por desgracia, hasta el momento, todas esas peticiones han caído en saco roto. Veremos cómo va la próxima legislatura.