La Junta me ha distinguido con el Premio a la Trayectoria Profesional de Justicia Andalucía 2025 y por un tiempo, por discreción, me impuse el silencio, aunque como la gratitud es de bien nacidos, debo expresarla a quienes la solicitaron —Javier— y otorgaron. El consejero me calificó de “referente”, palabra que impresiona cuando se la aplican a uno y me siento orgulloso y ¿por qué no? ¡abrumado! ¿Qué es un referente? No es quien tiene respuestas para todo, ni llega más lejos que los demás, ni el más sabio, ni el mejor, ni el que más gana; es —creo— alguien cuyo trabajo, tesón, trayectoria o forma de ejercer su oficio puede servir de inspiración, orientación o ejemplo para otros, que no es poco. Tengo claro que nadie llega a ser referente solo, ¡al menos yo no!; el reconocimiento pertenece por igual a quienes me enseñaron, me ayudaron, me han permitido trabajar y han trabajado conmigo día a día; a quienes confiaron en mí; a quienes defendí, incluso a quienes me negué a defender; y sobre todo a los que tras pasar por mi despacho —compañeros, clientes y amigos— han creído que el Derecho sigue siendo la herramienta para resolver los problemas sociales y fuera de él solo hay barbarie.