Un poema a Jaén

    30 nov 2022 / 16:31 H.
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    Déjame hoy cantarte este poema, este sonido azul a tus alturas, este verso de luz que se deshace en ti con la dulzura de sentirte de lejos, con la mirada puesta entre tus verdes plantas. Déjame que hoy pueda cantar al frío de tus calles, a las piedras que duermen silenciosas, a la esencia jaenera de tus cosas, a tu latir que vuela entre la gente, recorriendo las viejas y angostas callejuelas, que empinadas parecen que van a despeñarse. Hoy déjame volver a tus plazas y fuentes, al murmullo interior de tu corriente que en surtidores cantan tus pilares. Hoy quiero dedicarte este poema, este verso de suaves emociones que me llevan a ti, a la clara belleza que se esconde en tus muros, a lo que no se ve, pero se intuye a cada paso, cuando la mirada se detiene en tu historia. Hoy déjame sentir de nuevo ese sonido tuyo, único, que habita en medio de tu alma, y en tus verdes jardines poder hallar la calma. Déjame volver a suspirar en esa alberca donde el agua es azul porque un trozo de firmamento quiso vivir cautivo rendido a tu belleza. Hoy quiero dejarme conquistar por el encanto de tu fiel melodía, dejando que se pose la poesía ente lo popular y el eco adormecido de lo santo. Hoy, Jaén, déjame que estos versos te acaricien desde el fiel Jabalcuz que siempre guarda tus noches y tus bellos amaneceres rosados y violetas, volando hasta el castillo, te dejen emociones que te puedan cubrir de sensaciones, poéticos momentos que en ti se hacen dulzor y melodía. Déjame que te cante este poema y pueda estar contigo en esta hora de jaeneros momentos. Deja que vuelva a susurrar entre tus adoquines el leve musitar que entona el viento y de claros cristales se cubran las aguas de tus fuentes. Siempre serás Jaén tan diferente, porque tienes el alma enamorada desde el cerro, donde hay una campana suspendida pregonando oraciones, hasta lo más sublime de tus sierras, tus valles, tus senderos, tu campiña...tus verdes olivares que te besan el suelo. Eres caudal de luz y de alegría, para ti este poema, este cantar a tu ciudad y a tu provincia entera, pues muy cerca de ti aquella primavera, Dios puso en ti mi cuna, madrugada de abril aromada de flores que en el parque me dieron su fragancia. Acepta este poema, Jaén, que, desde lejos, hoy te canta mi alma.

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