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HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Un accidente ferroviario inasumible

Vamos a estar llorando tanta desgracia y pérdida durante mucho tiempo, otra vez, cuando aún no hemos hecho los funerales anuales de tantas otras víctimas que, en similares circunstancias, pagaron tanta dejadez y malas decisiones de gestión. Ya no puede calificarse de accidente lo que es un inadecuado destino de los recursos públicos, de nuestros servicios, esos que queremos compartir al parecer con todo el planeta, aunque sepamos que son finitos, porque esa voluntad política, indudablemente generosa y solidaria, ya está desmoronando claramente lo conseguido. No parar de ampliar coberturas y asistencia universal a todo tipo de necesidades y demandas en este país y para el resto del globo —por cierno no productivas y ni contributivas— ya nos está costando demasiado caro. Gestionar y gobernar bien es ajustar nuestra acción a lo que realmente se puede hacer bien, y poner límites para no dañar lo ya conseguido, lo contrario será dejar que un Estado se venga abajo. Si seguimos así, sin hablar claro por miedo a que nos tachen de lo que no somos, cada vez se sufrirá más y nos deberemos acostumbrar a un vivir peor. Occidente se cae a pedazos, pero no verlo venir con el tipo de políticas globales sin sentido, no puede ser asumido. Lo ha dicho usted, no yo.