Es un día maravilloso y oportuno. Hace sesenta años que la Virgen de Guadalupe de Úbeda vive en Sevilla. El sol reina en su cielo y conforme avanza la tarde el fresco va llegando, reafirmando que estamos en el veroño sevillano. Desde las seis y media de la mañana, que fue cuando salió el autobús camino de Sevilla, un escogido puñado de ubetenses tienen la esperanza en sacar en procesión, a las seis de la tarde, a su patrona, la Chiquitilla del Gavellar, que reside en la iglesia de la Misericordia de Sevilla; así como disfrutar de la misa de doce que allí mismo se celebró. Quedará anotada para siempre en los anales de la historia guadalupeña (sevillana y ubetense) este sábado, tan hermoso en el que la devoción popular se sintió enardecida y agradecida porque su Virgen, a la que tanto se le ama, procesionó con toda galanura y elegancia de la mano de muchos sevillanos y ubetenses que, tanto en las calles aledañas y del recorrido procesional a su parroquia como bajo sus andas, la llevaron en hombros acompañándola con oraciones y músicas celestiales que interpretó, magistralmente, la Banda Municipal de la Puebla del Río. ¡Dios premie, con salud y larga vida, a todos los que han hecho posible este glorioso evento y al arzobispo de Sevilla que ha otorgado sus bendiciones!