A dos horas escasas de Jaén, se encuentra esta localidad malagueña frecuentada por miles de turistas en verano. Somos muchos los jiennenses que durante años hemos disfrutado y seguimos disfrutando de su clima y sus playas. Torre del Mar no es un pueblo bonito, ni sus playas son las mejores del litoral andaluz. Tampoco tiene como atractivo una oferta cultural importante. Aún así, los que nos hemos criado en este lugar, le tenemos cariño como el padre que quiere a un hijo que ve crecer y hacerse mayor poco a poco. Hace casi sesenta años llegué por vez primera de la mano de mis padres. Allí conocí la “Tarde de verano” de Pepe Luis Conde en la voz del Gitanillo de Vélez, vi pescar con el copo, pasé veladas en sus cines de verano, hice moragas en noches de playa con amigos de otros lugares de España y otros países, comí chanquetes y rosada, olí el galán de noche mientras paseaba por sus calles aún sin asfaltar, compartí mañanas de playa con tíos y primos, tuve mis primeros amores de verano, bailé en Cactus o Farm´s, mis primeras discotecas... Allí, en resumen, he pasado de ser un niño a ser un señor mayor. Sé que no es el mejor destino turístico para veranear, pero es el que he conocido y en el que he sido feliz.