El año pasado sufrimos el verano con más incendios desde que se contabilizan estos desastres, recuerdo que por entonces y una vez apagado el fuego, ya se hablaba de que había que preparar el terreno con antelación para prevenir riesgos y que era urgente e imprescindible invertir en medios y personal para enfrentarse a unos incendios de nueva generación más destructivos y extensos. Hemos llegado a hoy, y solo en estos días que llevamos del presente julio ya hemos cuadriplicado el récord de 2025 en hectáreas quemadas y poblaciones perjudicadas; y todavía queda mucho verano. Ahora mismo se están produciendo tantos incendios que son muy pocas las poblaciones en España que no tengan a la vista el humo de algún incendio. No ponemos prevención ni equipamos de buen material y medios en todo el año y parece que el fuego solo nos duele en verano, cuando lo vemos de cerca. A este paso, y mientras miles de servidores públicos trabajan afanosamente contra el fuego, no sabemos si cuando todo esto acabe quedará terreno por apagar. Pero eso sí, inmediatamente se volverá a hablar de hacer las mismas cosas que dijimos en otro ayer, que nunca se hacen y en la urna olvidas.