Vivimos tiempos oscuros en que la politización global lo invade todo. Tiempos marcados por los miedos y las tragedias. Es como si una maldición se hubiera cernido sobre los españoles en las últimas décadas. Los ciudadanos masivamente alejados del poder y de la política están indignados. Violencias y algaradas, fruto de una crónica anunciada de disturbios callejeros, cuyos cerebros se mueven en una impunidad absoluta. Invasión territorial de Ceuta, no resuelta y disfrazada de falsa crisis humanitaria y migratoria. Huelga general y sindicalista contra la oposición, que no contra el Gobierno. Y una catástrofe ferroviaria injustificable, con antecedentes, en la que todos los responsables quieren escurrir el bulto. ¡Nuestra solidaridad con el dolor de las víctimas! Descargar toda la responsabilidad del accidente de Urda sobre un trabajador es miserable. Filtrar conversaciones manipuladas, para salvar a poderosos, indecente. Mantener acampados en la Puerta del Sol, ilegal... ¿Qué más podemos esperar de esta campaña electoral? Vivimos tiempos oscuros. Esperando que pase esta larga noche de tinieblas. Y que mañana amanezca.