Tenéis una caja “mágica” para un futuro increíble? La tengo. La mía es una hucha. Por la abertura van cayendo los posibles que accedo a invertir en un futuro próximo. Ideas múltiples que me surgen dependiendo de los haberes que sumen, que bien pueden ir desde tomar un “algo” en un precioso lugar sostenido por una concienzuda charla y en la compañía elegida; visitar un buen restaurante en igualdad de condiciones —pues la hora en que ingerimos alimentos debe de ser en plena paz y sosiego—, adquirir un libro, o dos; llenar el depósito del coche y bajar a la playa a contemplar el amanecer; ir a la Administración de Loterías y Apuestas del Estado del barrio a invertir un euro; comprar una porción de tarta Sacher y comérmela a bocados —nada de tenedor—; escribir tarjetas postales y darles trabajo a los de Correos —que ya estoy harta de tantos email e individualidad—; comprar pan de más y picarlo muy pequeñito para dárselo a los gorriones; sentarme en el suelo de un pasillo y sentir la corriente del aire mirando como se levanta la blanca cortina; tomar un helado de vainilla casi derretido para saborearlo mejor, con cuchara; y más ideas que se me ocurren. La vida es cuestión de prioridades ¿no crees?