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sábado, 24 agosto 2019
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URGENTE
Imagen MANUELA ROSA NUEVA
Manuela Rosa Jaenes

Temeroso efecto dominó

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Es fácil caer en las generalizaciones y hay que reconocer que tampoco pueden pagar justos por pecadores. Lo que ocurre en un municipio de El Condado puede ser un hecho aislado y, sin embargo, hay quienes interpretan la situación como el principio de una historia sin final en la que todo está por escribir. El efecto dominó en una estructura recién nacida se convierte en una seria amenaza para un partido que consiguió tener voz propia en las pasadas elecciones municipales. La sombra de la dimisión las tiene todas consigo para eclipsar la euforia de quienes se vieron vencedores con una llave que conllevó más lágrimas que sonrisas. El ejemplo está en Castellar. Prácticamente toda la candidatura con la que Ciudadanos se presentó a las urnas el 26 de mayo decide abandonar unas siglas con las que no se sienten representados ni respaldados. La cabeza de lista, Consolación Valiente, deja el naranja para regresar al neutro de los no adscritos del Ayuntamiento de su tierra al que, por cierto, perteneció en el anterior mandato por cuestiones que sí vienen al caso.

El primer capítulo empezó, aunque parezca sorprendente, en aquel histórico congreso provincial del Partido Popular en el que se produjo una escisión como un cráter de grande. De todos es conocido que, después de muchos dimes y diretes, hubo alcaldes con trienios en el carné que optaron por hacerlo trizas con todo el dolor de su corazón. Uno de ellos fue el máximo dirigente municipal de Castellar, Gabriel González, quien siguió los pasos de Miguel Moreno en Porcuna, Manuel Fernández en Aldeaquemada, Alejandro Morales en Albanchez de Mágina y Enrique Puñal en Cárcheles. Todos, amparados en un movimiento al que se unieron concejales y militantes, sopesaron la creación de un partido nuevo que, finalmente, no llegó a tomar forma porque Ciudadanos, falto de estructura municipalista, vio en la crisis del Partido Popular una oportunidad de oro para crecer en la provincia. Unos cuantos guiños y, después de debates, reuniones y noches sin dormir, quienes estuvieron a muerte con la fuerza política que lidera Pablo Casado abrazaron la fe de Albert Rivera. Fue entonces cuando la maquinaria se puso en funcionamiento para formar candidaturas en pueblos en los que los vecinos acostumbran a votar más a la persona que a las siglas. ¿Qué ocurrió en Castellar? Gabriel González, con un desgaste personal de caballo tras los rifirrafes con sus excompañeros del salón de plenos, decidió dar un paso atrás en la primera línea de la política y dejó en manos de Consolación Valiente la conformación de una organización totalmente nueva.

Tampoco fue fácil para ella empezar de cero después de treinta y cuatro años como una más entre los populares jiennenses. Sin embargo, hizo todo lo habido y por haber por dejar en el mejor lugar a Ciudadanos por el bien de un municipio al que quiere con locura. El resultado fue cinco escaños para el PSOE, tres para el PP y dos para Cs. El pacto estuvo servido en bandeja. Sin embargo, el enrarecido ambiente imposibilitó la negociación con la directriz marcada, desde Madrid, por los “naranjas” y, a tenor de las circunstancias, a Consolación Valiente Pérez no le sentaron bien las presiones que la llevaron a tomar una decisión distinta de la que le dictaba el corazón. A ella y a prácticamente toda su candidatura, porque todo hace indicar que la única que continuará con el proyecto de Ciudadanos es la otra edil, Maribel Martínez. En la dirección provincial aseguran que todo tiene arreglo y que están pendientes de una profunda conversación. Sin embargo, la candidata de Castellar, ahora en el grupo de los no adscritos, tiene claro lo que quiere. Intentará entrar a formar parte del Gobierno municipal, porque tuvo la llave después de las elecciones y vuelve a tenerla otra vez.